Una pareja sonriendo juntos, con un entorno de oficina o lugar de trabajo, con una moto en el fondo

Una propuesta inesperada arriba de una moto y dos compañeros de trabajo que no se atraían: ¿se puede encontrar el amor en aquel que no te imaginás?

UNA HISTORIA DE AMOR IMPROVISADA En el día a día del ámbito laboral, la rutina implica muchas veces el cruce casi involuntario con compañeros de trabajo. Por estar en otra área, por sentarse lejos el uno del otro, o tener distintos horarios en la empresa como para, simplemente, cruzarse. Candela (26) y Alejandro (29) eran compañeros de trabajo en una reconocida gomería. Y su situación no era muy diferente. Candela trabajaba en la parte de comercio exterior, Alejandro en el sector del taller mecánico.

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Los dos tenían historias amorosas pasadas que no habían llegado a buen puerto. Se llevaban bien entre ellos pero con la misma relación que tenían con cada uno de la mesa de los almuerzos en la gomería. «Éramos amigos pero cero tirarnos onda ni nada de eso», dice con sinceridad Candela.

Cuando Candela cumplió 27 años decidió festejar en un restaurante de pizza libre que después se convertía en lo más cercano a un boliche pero en un ambiente muy tranquilo. Para ese cumpleaños Alejandro y Candela estaban solteros, la onda del lugar y la complicidad de los compañeros de trabajo los llevó a bailar toda la noche juntos. Y, así sin más, sin testigos que los vieran, finalizaron la noche con un beso que marcó el siguiente paso en su relación.

Se conocieron en el trabajo

Se volvieron a ver el lunes en el trabajo y decidieron salir a tomar un café al terminar. A partir de aquel día las meriendas o cenas después del trabajo se tornaron habituales. Eran salidas muy tranquilas, se tomaron esos primeros encuentros con mucha calma y no contaron nada.

Querían disfrutar de esos inicios de las relaciones, del conocerse desde otro lugar, y descubrían que les gustaba estar juntos. Sus compañeros de trabajo empezaron a sospechar, seguramente sus miradas delataron que algo en aquella relación había cambiado.

A los tres meses les contaron a todos la buena noticia que se recibió con alegría entre los compañeros. No demoraron mucho más en empezar a vivir juntos.

Un giro inesperado en una moto

Estaban un día los dos arriba de la moto cuando Alejandro se arriesgó y preguntó: «Che, ¿y si nos casamos?«. Esta vez lo improvisado a Candela no le disgustó y aceptó.

«Habíamos perdido hace poco un embarazo y planear el casamiento fue algo lindo en medio del caos de la perdida».

Historia de amor de Alejandro y Candela

Se casaron por civil y por iglesia evangélica en marzo del 2020. Fueron de los últimos en subir a un avión rumbo a Buenos Aires, al llegar la cuarentena comenzó.

Candela y Alejandro son felices, los une el amor por el canto y su sentido del humor.

Se casaron previo al comienzo de la pandemia

Hoy tienen 35 y 39 años, tienen dos hijas pequeñas. Una de 2 años, y otra de 5 años con una discapacidad.

El amor en el lugar de trabajo: ¿qué podemos aprender de la historia de Candela y Alejandro?

La historia de Candela y Alejandro nos muestra que el amor puede surgir en cualquier lugar, incluso en el ámbito laboral. A pesar de trabajar en áreas diferentes y no tener mucho contacto, su relación se desarrolló de manera natural y tranquila.

Un dato interesante es que la pareja decidió no contarle a nadie sobre su relación en sus primeros meses, simplemente disfrutaban de su tiempo juntos. Esto les permitió conocerse sin presiones externas.

  • La improvisación y la estructura: dos personalidades que se complementan.
  • La comunicación y el respeto: claves para una relación saludable.

La pareja enfrentó desafíos, como la pérdida de un embarazo, pero esto los unió aún más.

¿Qué nos enseña esta historia?

La historia de Candela y Alejandro nos enseña que el amor puede surgir en cualquier lugar y que la clave para una relación saludable es la comunicación, el respeto y la capacidad de enfrentar desafíos juntos.

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