Estadounidenses baten récord: 111 millones no cancelan deudas de tarjetas

La cantidad de ciudadanos estadounidenses incapaces de saldar sus balances plásticos ha tocado techo histórico, evidenciando la creciente presión que sufren los hogares ante el encarecimiento generalizado de la vida diaria.

Un estudio conjunto de The Century Foundation y la organización Protect Borrowers indica que 111 millones de personas arrastran saldos impagos en sus plásticos, lo que representa el 50 % de los titulares de crédito y el 40 % del total de adultos en el país.

Este volumen implica un alza del 17 % frente a los 95 millones que aparecían en los registros hace cinco años.

La problemática ya era severa antes del reciente encarecimiento del combustible vinculado a la conflictiva situación en Irán.

Actualmente, el valor de la gasolina ronda los 4 $ por galón, lo que supone un encarecimiento cercano al 34 % respecto al mes previo.

Según Julie Margetta-Morgan, presidenta de The Century Foundation, este panorama añade más tensión a la economía doméstica de millones de familias.

“Ya estábamos en una coyuntura financiera imposible para la mayoría de los consumidores. Ahora los precios del combustible siguen subiendo y eso se transmite a toda la economía”, explicó.

El impacto cotidiano es claro: uno de cada cuatro estadounidenses ha dejado de alimentarse en algún momento para cubrir sus gastos mensuales, mientras que un tercio ha pospuesto u omitido atención médica, según otro informe de la misma entidad publicado en diciembre.

“Y eso ocurrió antes del disparo reciente del precio del combustible”, agregó Margetta-Morgan.

A ello se suma el elevado costo del financiamiento: la tasa de interés promedio de las tarjetas se sitúa en 23.7 %, según LendingTree, incrementando de forma notable la carga de quienes ya deben.

“Los consumidores acumulan deuda muy alta y pagan intereses desproporcionadamente altos por ella. Vivimos una situación sin precedentes que empeora mes tras mes”, advirtió.

Ante esa presión, algunos hogares han recurrido a sus ahorros previsionales, retirando fondos de cuentas 401(k) para afrontar emergencias.

Especialistas alertan que esta práctica puede acarrear penalizaciones y comprometer la solidez financiera a largo plazo.

El informe subraya que, desde 2010, los estadounidenses han abonado cerca de 2.1 billones de dólares en intereses a bancos y emisores de tarjetas.

En este marco, el presidente Donald Trump propuso en enero limitar los intereses al 10 % para evitar que los usuarios sean, en sus palabras, ‘explotados’ por las entidades financieras.

Sin embargo, la medida no se ha implementado y ha encontrado resistencia en la banca, que sostiene que podría restringir el acceso al crédito y empujar a los consumidores hacia alternativas más riesgosas.

El análisis indica que fijar un tope del 10 % podría generar un ahorro de hasta 368 millones de dólares diarios en intereses para los usuarios.

Mientras no se concrete un cambio, expertos advierten que el alza de precios, especialmente el del combustible, podría llevar a gran parte de la población al borde financiero.

“La gente apenas logra cubrir el pago mínimo de sus tarjetas y es muy probable que veamos a muchos entrar en una situación donde ya no puedan sostener sus deudas”, concluyó Margetta-Morgan.

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