Un Chardonnay de Bodega El Esteco en una imagen con un paisaje de viñedo a 2000 metros

Un Chardonnay nacido a 2000 metros que conquista a la crítica internacional

VINO DE ALTURA | Bodega El Esteco’s Partida Limitada Chardonnay 2025 ha recibido 97 puntos en el Argentina Special Report 2026 de Tim Atkin, un reconocimiento que confirma su trayectoria ascendente en la crítica internacional.

Este Chardonnay, nacido a 2000 metros sobre el nivel del mar en los Valles Calchaquíes, representa una historia de crecimiento y consolidación. Desde su lanzamiento en 2019, ha captado la atención de referentes como James Suckling, con evaluaciones que han ido en aumento.

Detrás de este vino está Claudio Maza, con más de 25 años de experiencia en la región. «Es un reconocimiento que nos llena de orgullo y que habla del potencial enorme que tienen los vinos blancos de altura», afirma.

Bodega El Esteco obtuvo 97 puntos de Tim Atkin para su Partida Limitada Chardonnay 2025.

El viñedo se encuentra en Chañar Punco, en una parcela de 0,43 hectáreas. Las condiciones extremas de amplitud térmica, radiación solar y suelos pedregosos configuran un escenario excepcional para el desarrollo del Chardonnay.

La producción es limitada, entre 1.500 y 2.000 botellas por cosecha, lo que permite un nivel de detalle poco habitual. «Es un privilegio poder trabajar en viñedos de estas características», señala Maza.

La importancia de la consistencia

En El Esteco, prefieren poner el foco en la continuidad. La línea Partidas Limitadas busca profundizar la identidad del lugar sin perder coherencia estilística. Los números acompañan esta visión: las añadas 2019 y 2020 obtuvieron 93 puntos; la 2021 alcanzó los 95; la 2022 recibió 94; y la 2024 fue distinguida con 94 puntos por James Suckling.

Actualmente, la bodega comercializa la cosecha 2022, mientras que la añada 2024 llegará al mercado durante el segundo semestre. La flamante 2025 seguirá el ritmo natural del portfolio.

El momento de los blancos de altura

Maza entiende que el reconocimiento refleja una transformación más profunda en la vitivinicultura del norte argentino. «Acá en la altura no somos solo tintos. Tenemos mucho por dar con cepas blancas como el Chardonnay», asegura.

La tendencia también alcanza a otras variedades que encuentran en estos paisajes extremos una expresión distinta. El Pinot Noir aparece como una de las grandes apuestas para los próximos años.

Y si de identidad territorial se trata, el maridaje ideal también mira hacia el paisaje que rodea al viñedo. Maza imagina este Chardonnay junto a un tartare o carpaccio de llama, o acompañado por quesos de distintas intensidades.

«Es una excelente opción para aquellos que buscan vinos frescos y conectados con su origen», concluye Maza.

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