TRUMP BUSCA ACUERDO CON IRÁN La Administración de Donald Trump acelera las negociaciones con Irán para alcanzar un acuerdo temporal que permita reducir la tensión en Oriente Medio antes de la esperada visita del mandatario estadounidense a China, prevista para los próximos 14 y 15 de mayo.
Según reportes de CNN y Reuters, Washington y Teherán trabajan en un memorando preliminar destinado a poner fin a la guerra y abrir una ventana de negociación más amplia sobre el programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.
La Casa Blanca busca evitar que la crisis regional domine la agenda de la reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, donde también se discutirán temas sensibles como comercio, tecnología, aranceles y restricciones a semiconductores.
De acuerdo con Reuters, el borrador en discusión contempla tres fases: «el fin formal de las hostilidades, la resolución del bloqueo en el estrecho de Ormuz y una negociación de 30 días para un acuerdo más amplio».
El acercamiento entre Washington y Teherán coincide con la visita a Pekín del canciller iraní Abás Araqchí, quien sostuvo reuniones con el jefe de la diplomacia china, Wang Yi.
Durante el encuentro, Wang aseguró que Oriente Medio atraviesa un «punto de inflexión decisivo», mientras que Araqchí afirmó que la reapertura del estrecho de Ormuz podría resolverse «lo antes posible», en un gesto de coordinación con Pekín.
China depende fuertemente de la estabilidad en Ormuz. Cerca del 45 % de las importaciones energéticas del gigante asiático transitan por esa ruta marítima estratégica, lo que convierte la guerra en un problema económico directo para Pekín.
El profesor de la Universidad Nacional de Singapur, Ja Ian Chong, consideró que los movimientos diplomáticos chinos buscan «reforzar la mano de Pekín» antes de la visita de Trump.
Según el analista, si Washington necesita el apoyo de China para estabilizar el conflicto con Irán, Xi podría aprovechar la situación para exigir concesiones en temas tecnológicos y comerciales.
Trump busca evitar una imagen de debilidad
Trump ha insistido públicamente en que mantiene una «muy buena relación» con Xi Jinping y aseguró esta semana que China ha sido «muy respetuosa» respecto al conflicto iraní.
El mandatario republicano también reconoció que existe una «muy buena posibilidad» de alcanzar un acuerdo antes de su llegada a Pekín.
Sin embargo, analistas advierten que un conflicto abierto y sin resolver podría debilitar la posición negociadora de Estados Unidos durante la cumbre bilateral.
«Si Trump llega a Pekín todavía distraído por un conflicto sin resolver en Oriente Medio, tendrá menos margen para proclamar la victoria que desea», explicó Chong.
La situación en Ormuz es crucial ya que un conflicto podría hacer subir los precios de la energía y afectar la economía global.
Estados Unidos y China están trabajando juntos para evitar una escalada mayor en la región.
El impacto económico de un conflicto en Ormuz
Un conflicto prolongado en el estrecho de Ormuz podría tener graves consecuencias económicas para China, que depende en gran medida de las importaciones energéticas que transitan por esta ruta marítima. Cerca del 45% de las importaciones energéticas de China provienen de esta región, lo que la convierte en un problema económico directo para Pekín. Por ejemplo, en 2022, China importó alrededor de 10 millones de barriles de petróleo por día, de los cuales aproximadamente 4,5 millones provenían de países del Golfo Pérsico que utilizan el estrecho de Ormuz para exportar su petróleo.
En caso de un conflicto abierto, los precios del petróleo podrían aumentar significativamente, lo que afectaría no solo a China sino también a la economía global. Un aumento del 10% en el precio del petróleo podría reducir el crecimiento económico de China en un 0,5% anual. Además, un conflicto en Ormuz podría desviar el tráfico marítimo hacia rutas más largas y costosas, lo que aumentaría los costos de transporte y, en última instancia, los precios de los bienes.
La urgencia de un acuerdo
En este contexto, la urgencia de un acuerdo entre Washington y Teherán se vuelve evidente. Un acuerdo temporal podría ayudar a reducir la tensión en la región y evitar un conflicto que tendría graves consecuencias económicas para China y el resto del mundo. La pregunta es si Trump y Xi Jinping podrán aprovechar esta oportunidad para abordar no solo la crisis iraní sino también otros temas pendientes, como el comercio y la tecnología.
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