Los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Japón y Canadá apoyan medidas para asegurar el paso de embarcaciones petroleras en el estrecho de Ormuz, bloqueado parcialmente por Irán tras ataques de Estados Unidos e Israel.
Aunque no refieren expresamente una alianza militar, los mandatarios afirman que hay opciones para asegurar el libre tránsito marítimo, en medio de un incremento del petróleo crudo de hasta $111 dólares por barril.
“Manifestamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar el paso seguro por el estrecho“, dice el mensaje conjunto del jueves. “Agradecemos el compromiso de las naciones que participan en la planificación preparatoria”.
Destaca que los países no condenan los ataques de respuesta de Irán a las operaciones del gobierno del presidente Donald Trump y del régimen de Benjamin Netanyahu en Israel, pero citan la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU.
“Expresamos nuestra profunda preocupación por la escalada del conflicto”, indica el mensaje. “Instamos a Irán a que cese de inmediato sus amenazas, el minado, los ataques con drones y misiles y otros intentos de bloquear el Estrecho al tráfico marítimo comercial, y a que cumpla con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU”.
Agregan que la libertad de navegación es “un principio fundamental del derecho internacional” y citan también la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
“Las consecuencias de las acciones de Irán afectarán a la población mundial, especialmente a los más vulnerables”, exponen.
Sin mencionar expresamente a EE.UU. e Israel, los aliados hacen “un llamamiento a todos los Estados para que respeten el derecho internacional”.
Exigen proteger instalaciones de petróleo y gas
El comunicado no menciona el ataque de Israel a una planta productora de petróleo de Irán, que respondió con operaciones en una planta en Catar, un aliado de EE.UU., pero el mensaje de los siete líderes –casi todos miembros del G-7– pide una “moratoria” en ataques a infraestructura civil.
“De conformidad con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU, subrayamos que dicha injerencia en el transporte marítimo internacional y la interrupción de las cadenas de suministro energético mundiales constituyen una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, afirman. “En este sentido, solicitamos una moratoria integral e inmediata sobre los ataques contra infraestructura civil, incluidas las instalaciones de petróleo y gas”.
La postura originalmente fue de seis naciones, pero en último momento se integró Canadá, que también celebró la decisión del Organismo Internacional de Energía de autorizar la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo.
“Adoptaremos otras medidas para estabilizar los mercados energéticos, incluyendo la colaboración con ciertos países productores para aumentar la producción”, agregan los aliados. “Asimismo, brindaremos apoyo a los países más afectados, incluso a través de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales”.
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