MUJERES AL VOLANTE A los 13 años, Luly Dietrich manejó por primera vez un Mehari, con su padre enseñándole. La experiencia la marcó, asociando el volante con libertad.
«Desde chica, los autos fueron parte de mi vida. Veía cómo mi mamá manejaba con naturalidad y entendí que era una herramienta de libertad», recuerda.
«El auto era una herramienta de libertad», dice Luly, que sacó su licencia de conducir a los 18 años.
«Sentía que estaba funcionando en automático, necesitaba entender qué quería hacer»
La idea de Mujeres al Volante surgió en un momento difícil de su vida, en 2009, cuando era directora de comunicaciones del grupo Dietrich y estaba en un proceso de búsqueda personal.
«Sentía que estaba funcionando en automático. Necesitaba entender qué quería hacer realmente con mi vida», cuenta Luly.
«Solo el 24% de las mujeres tenía licencia de conducir»
En ese momento, solo el 24% de las mujeres tenía licencia de conducir en Argentina. Hoy, ese número asciende al 35%, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
«Creo que cuando una mujer empieza a manejar, cambia la relación con ella misma. Aparece otra seguridad, otra confianza», sostiene Luly.
La dificultad rara vez es técnica
El problema no es técnico, sino emocional. «El miedo se aprende y puede transformarse», dice Luly.

Las historias se repiten: mujeres con registro vencido, o que evitan manejar por miedo.
«La dificultad rara vez es técnica. El miedo se construye a partir de experiencias, discursos, inseguridades y contextos», explica Luly.

El perfeccionismo y la dependencia también son obstáculos. «Tener licencia habilita muchísimo más que conducir. Permite trabajar, organizar la vida cotidiana, tomar decisiones con más libertad», dice.

«Cada avance modifica algo mucho más profundo que la relación con el auto», resume Luly.
«El miedo no desaparece, pero puede transformarse», dice Luly en su libro Manejá tu miedo con amor.
¿Cómo superar el miedo al volante?
Según Luly Dietrich, fundadora de Mujeres al Volante, el miedo a manejar no es solo una cuestión técnica, sino que suele estar relacionado con bloqueos emocionales y experiencias pasadas. A lo largo de su trabajo con mujeres que buscan superar este miedo, ha identificado patrones comunes que pueden ayudar a entender y abordar este problema.
Una de las principales razones por las que las mujeres temen manejar es debido a experiencias negativas pasadas, como un choque o una mala experiencia de aprendizaje. Estos eventos pueden dejar una marca duradera y hacer que la persona asocie el manejo con el miedo. Otro factor importante es el perfeccionismo, ya que muchas mujeres sienten que deben hacerlo perfecto desde el principio y esto puede generar ansiedad y parálisis.
- Experiencias negativas pasadas
- Perfeccionismo
- Dependencia de otros para moverse
- Comentarios desalentadores y mandatos culturales
Para superar estos miedos, es fundamental entender que el miedo se aprende y puede transformarse. Luly Dietrich enfatiza que cada avance en el manejo modifica algo más profundo que la relación con el auto, y que al trabajar en estos bloqueos emocionales, las mujeres pueden ganar confianza y autonomía.
¿Qué impacto tiene en la vida diaria?
Superar el miedo a manejar puede tener un impacto significativo en la vida diaria de las mujeres. Les permite trabajar, organizar su vida cotidiana, tomar decisiones con más libertad e incluso resolver situaciones inesperadas. En términos concretos, según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el número de mujeres con licencia de conducir en Argentina ha aumentado desde un 24% en 2009 a un 35% en la actualidad.
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