Cada vez más arquitectos e interioristas incorporan el acero inoxidable en las cocinas de proyectos residenciales.
En mesadas, islas, alzadas, frentes de muebles e incluso en campanas y revestimientos completos, combinados con madera y piedra en la búsqueda de espacios cálidos y contemporáneos, los revestimientos de acero son una de las tendencias que se empiezan a ver cada vez con más fuerza.
Más allá de la mesada
Aunque las mesadas siguen siendo la aplicación más conocida, el acero inoxidable empieza a extenderse a otros elementos de la cocina.
Los muebles revestidos en acero aportan una imagen limpia y ordenada, mientras que las alzadas resuelven de manera práctica uno de los sectores más exigidos de la cocina: protegen las paredes, facilitan la limpieza y generan una propuesta muy atractiva.
Otra tendencia creciente consiste en revestir con acero el área de cocción. Detrás de las hornallas o anafes, el material funciona como un escudo resistente al calor, las salpicaduras y el uso cotidiano.
Sus ventajas
Santiago Ciuffo
¿Como contra?
Como todo material, también presenta algunos desafíos. Las superficies brillantes pueden evidenciar huellas, marcas de agua o rayones superficiales. Actualmente, muchos fabricantes desarrollan terminaciones cepilladas o satinadas que minimizan esos efectos y aportan una apariencia más cálida.
Otro tema es que su incorporación exige cierta coherencia estética. Cuando se utiliza en exceso o sin contrapuntos materiales, puede generar ambientes demasiado fríos. La clave suele estar en equilibrarlo con madera, piedra, textiles y una buena iluminación.
Para tener en cuenta
Maia Croizet
Mientras que en algunas piedras aparecen uniones, pegamentos o encuentros entre piezas, el acero permite crear superficies continuas que acumulan menos suciedad y son más fáciles de limpiar.
¿Cómo se limpia?
El mantenimiento cotidiano es sencillo:
· Agua tibia y detergente neutro suelen ser suficientes.
· Conviene utilizar paños suaves o de microfibra.
· Para conservar el brillo, se recomienda secar la superficie después de limpiarla.
· Es preferible evitar productos abrasivos o esponjas metálicas que puedan rayarlo.
Las huellas y rayones, el punto débil
Uno de los puntos débiles del acero inoxidable es que puede evidenciar huellas digitales y marcas de agua, especialmente en terminaciones pulidas. Sin embargo, hoy existen acabados satinados, cepillados o texturados que ayudan a disimularlas y que, además, ofrecen una apariencia más cálida y sofisticada.
Los pequeños rayones superficiales que suelen aparecer con el uso son otro de los puntos críticos, aunque muchos arquitectos e interioristas los consideran parte de la evolución natural del material. Con el tiempo, esas marcas generan una pátina homogénea que atenúa el desgaste visual y aporta carácter a la superficie.
A diferencia de otros revestimientos que buscan permanecer impecables, el acero inoxidable puede envejecer con elegancia: las marcas de uso terminan integrándose a la superficie y formando parte de su identidad.
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