RECORTES CON CONSECUENCIAS | La organización Human Rights Watch (HRW) advirtió que los recortes aplicados por el gobierno de Donald Trump a la ayuda exterior de Estados Unidos en 2025 han provocado efectos «inmediatos y generalizados» en la protección de los derechos humanos alrededor del mundo, debilitando a organizaciones civiles, programas de asistencia y mecanismos de rendición de cuentas en países afectados por conflictos, violencia y regímenes autoritarios.
En un informe de 42 páginas titulado «El sueño de todo autócrata: Un panorama global de los perjuicios a los derechos humanos derivados de los recortes a la ayuda exterior estadounidense», HRW sostiene que la suspensión abrupta de financiamiento entre enero y marzo de este año afectó directamente investigaciones sobre abusos, apoyo legal a víctimas y proyectos enfocados en libertad de prensa, acceso a la información y protección digital.
«La retirada del apoyo del gobierno estadounidense al movimiento mundial de derechos humanos fue música para los oídos de los autócratas», afirmó Sarah Yager, quien señaló que muchas organizaciones se vieron obligadas a reducir operaciones o cerrar completamente debido a la pérdida repentina de recursos.
De acuerdo con el reporte, durante décadas Estados Unidos fue el principal donante mundial para programas relacionados con derechos humanos y fortalecimiento institucional. Sin embargo, la administración Trump impulsó una reestructuración drástica de la ayuda exterior que afectó iniciativas en decenas de países.
Organizaciones reducen personal y suspenden investigaciones
El informe analiza el impacto de los recortes en al menos 16 países, incluidos Afganistán, Venezuela, Ucrania, Myanmar, Guatemala, Haití y República Democrática del Congo, donde organizaciones locales reportaron despidos de personal, cancelación de programas y dificultades para continuar con labores de monitoreo y asistencia humanitaria.
HRW documentó interrupciones en investigaciones relacionadas con desapariciones, violencia política y abusos contra comunidades vulnerables. También señaló que varias organizaciones dejaron de ofrecer apoyo legal y psicológico a víctimas de violencia debido a la falta de financiamiento.
«Cada vez que se interrumpe este tipo de apoyo, se debilitan los mecanismos que protegen a comunidades en riesgo y se dificulta la rendición de cuentas frente a abusos», sostiene el informe.

La falta de financiamiento ha obligado a organizaciones a dejar de ofrecer servicios esenciales a comunidades vulnerables.
Piden revisión independiente al Congreso de EE.UU.
Aunque HRW reconoce que ningún gobierno tiene la obligación legal de proporcionar ayuda exterior, el organismo sostiene que la manera en que Washington ejecutó las reducciones presupuestarias provocó «daños previsibles y evitables».
Por ello, la organización pidió al Congreso de Estados Unidos realizar una revisión independiente sobre las consecuencias de los recortes y evaluar la posibilidad de restablecer fondos para programas internacionales de derechos humanos en futuros presupuestos federales.
El informe también exhorta a gobiernos aliados, organismos multilaterales y fundaciones privadas a reforzar el apoyo económico al movimiento global de derechos humanos ante el avance del autoritarismo y el aumento de crisis humanitarias en distintas regiones.
«Al recortar la financiación de forma tan rápida y generalizada, el gobierno estadounidense les arrebató el salvavidas a muchas personas que sufren abusos», afirmó Yager. «La resiliencia de las organizaciones de derechos humanos ha sido extraordinaria, pero su determinación no sustituye el apoyo sostenido».
«La resiliencia de las organizaciones de derechos humanos ha sido extraordinaria», afirmó Sarah Yager.
Impacto en países específicos
El informe de HRW destaca el impacto de los recortes en al menos 16 países, incluidos Afganistán, Venezuela, Ucrania, Myanmar, Guatemala, Haití y República Democrática del Congo. Por ejemplo, en Afganistán, la suspensión de financiamiento afectó directamente a las organizaciones que trabajaban en investigaciones sobre abusos y apoyo legal a víctimas. En Venezuela, la reducción de fondos llevó a la cancelación de programas de asistencia humanitaria y monitoreo de derechos humanos.
Consecuencias a largo plazo
La interrupción de investigaciones y programas de asistencia puede tener consecuencias a largo plazo en la protección de los derechos humanos en estos países. Por ejemplo, la falta de apoyo legal y psicológico a víctimas de violencia puede llevar a una mayor impunidad para los perpetrators y una menor confianza en las instituciones. Además, la reducción de fondos puede afectar la capacidad de las organizaciones civiles para responder a emergencias y proteger a comunidades vulnerables.
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