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Washington exige a Caracas nueve entregas clave para desmantelar el chavismo

La detención de Nicolás Maduro el 3 de enero en Caracas activó una reacción en cadena cuyos efectos siguen expandiéndose. Mientras el exmandatario permanece preso en Nueva York junto a Cilia Flores, la Casa Blanca ha girado su mirada hacia los jerarcas que aún permanecen en Venezuela. El diario ABC reveló que la administración Trump entregó a Delcy Rodríguez una nómina con nueve nombres que deberán comparecer ante la justicia de Estados Unidos.

La petición no responde a una maniobra simbólica, sino a un plan judicial y político orientado a desarticular la trama de poder que sostuvo al chavismo durante más de veinte años. Analizar quiénes integran esa lista y qué funciones desempeñaron resulta imprescindible para entender la magnitud de la ofensiva estadounidense.

El círculo íntegro: familia y fortuna

El Departamento de Justicia diseñó la relación siguiendo un criterio preciso: reunir a los actores capaces de completar el rompecabezas de la corrupción, el narcotráfico y la protección institucional.

Nicolás Maduro Guerra: el delfín

Apodado «Nicolasito», el hijo mayor del exdictador actuó como puente entre su padre y sectores castrenses, administrando patrimonios bajo investigación. Su acceso a la comunicación interna del entorno presidencial lo convierte en testigo clave.

Alex Saab: el arquitecto financiero

Su ascenso de empresario textil a ministro refleja su papel como intermediario en contratos inflados y redes offshore. Las primeras declaraciones indician que Saab ha empezado a cooperar, lo que justificaría la premura de Washington por asegurar su presencia en territorio norteamericano.

Raúl Gorrín: el impresor de billetes

El dueño de Globovisión manejó el Banco Peravia, señalado por el Tesoro como pieza angular en el desvío de divisas mediante el control cambiario. Gorrín domina el entramado de CADIVI y el mercado paralelo que benefició a la élite chavista.

Los operadores: control y represión

Junto a los ideólogos aparecen quienes ejecutaron políticas y blindaron la impunidad.

Tareck El Aissami: el superministro

Exvicepresidente, exgobernador y exministro de Petróleo, acumuló poder inusitado. Su arresto en 2024 por el caso PDVSA-Cripto no frenó el reclamo estadounidense; su caída en desgracia lo hace colaborador forzoso sin red de protección.

Samark López Bello: el testaferro visible

Presentado como «primo» de El Aissami, López Bello controló la maraña de empresas pantalla que canalizaron sobornos. Su testimonio resulta imprescindible para rastrear capitales y desenmascarar intermediarios activos en el exilio.

Walter Jacob Gavidia Flores: el hijastro incómodo

Sancionado por el Tesoro, representa la conexión entre el poder político y negocios privados. Su intervención en comisiones de contratos públicos lo coloca en una situación delicada.

Pedro Luis Martín-Olivares: el jefe del Sebin

Al frente del servicio de inteligencia, controló el aparato represivo y, según las acusaciones, proveyó cobertura a operaciones de narcotráfico. Su conocimiento de rutas y protectores es invaluable para la fiscalía.

Los fantasmas: dos incógnitas

Mantener en reserva dos identidades genera incertidumbre entre la cúpula que aún reside en Caracas: ¿un ministro en funciones?, ¿un general?, ¿un empresario que negocia con la transición? La duda actúa como arma de presión.

El marco legal: cómo ejecutar la entrega

La Constitución venezolana prohíbe la extradición de nacionales; sin embargo, Washington ideó una vía que elude el término sin renunciar al objetivo. Se apoya en tres ejes:

  • Interrogatorios en suelo venezolano con agentes del FBI, ya iniciados según ABC.
  • Supervisión conjunta de investigaciones bajo secreto.
  • Traslados por seguridad, figura que permite presentar la entrega como medida humanitaria.

La táctica se ha empleado antes y cuenta con cobertura del tratado de extradición de 1922, vigente entre ambos países.

Gestos regionales: liberaciones recientes

Mientras crece la presión, Caracas ha soltado señales. El 18 de febrero liberó a Roberto Baldo, argentino dueño de una pizzería detenido en noviembre de 2024 por presunto terrorismo. Su excarcelación, junto a la de Gustavo Gabriel Rivara, se interpreta como gesto de buena voluntad mientras avanzan las negociaciones diplomáticas.

Cooperación militar: el frente paralelo

El Comando Sur ha intensificado contactos con el gobierno de transición. El general Francis L. Donovan se reunió en Caracas con Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino para acordar acciones contra el narcotráfico, el terrorismo y la migración. La doble vía –cooperación y presión– busca aislar a los más comprometidos y tender puentes con quienes aceptan colaborar.

Lo que se juega Venezuela

La entrega de estos nueve hombres no solo satisfaría a la justicia estadounidense; marcaría un hitó histórico: por primera vez los máximos responsables de la corrupción y el narcotráfico responderían ante tribunales extranjeros. Para la sociedad venezolana sería un paso hacia la verdad; para la comunidad internacional, prueba de que la cooperación puede vencer la impunidad.

Delcy Rodríguez tiene la palabra. Su decisión definirá el destino de esos nueve hombres y, posiblemente, el rumbo de una nación que lleva años exigiendo justicia.

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