La población iraní vive horas de incertidumbre ante la advertencia del presidente estadounidense Donald Trump de atacar plantas eléctricas y puentes si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz.
El mandatario publicó el domingo en redes sociales un mensaje lleno de insultos: «El martes será el Día de las Plantas de Energía y el Día de los Puentes, todo junto, en Irán. ¡No habrá nada igual!».
Este lunes reiteró la amenaza, asegurando que Irán regresará a la «edad de piedra» sin electricidad ni puentes si no hay acuerdo antes de la medianoche del martes.
«Todo el país podría desaparecer en una noche, y quizá sea mañana», advirtió.
Funcionarios iraníes han respondido con burlas al ultimátum. Un asesor presidencial calificó los insultos como «pura desesperación».
La BBC conversó con varios opositores al régimen, a pesar del bloqueo de internet impuesto hace cinco semanas. Sus nombres fueron cambiados por seguridad.
«No podemos hacer nada»
Mientras la televisión estatal muestra supermercados llenos, los ciudadanos acumulan víveres y temen que el agua también se interrumpa.
«Mi madre llena todas las botellas que encuentra», cuenta Mina, una joven de Teherán.
«Cada vez más gente comprende que a Trump no le importamos. Lo odio con todo mi ser y también a quienes lo apoyan».
Una línea roja
En enero, Trump prometió ayuda a los manifestantes. Sin embargo, no intervino cuando las fuerzas de seguridad reprimieron las protestas, dejando 6.508 muertos y 53.000 detenidos, según Hrana.
Algunos iraníes vieron en los bombardeos la ayuda prometida, pero consideran atacar la infraestructura energética una línea roja.
«He agradecido a Israel y EE.UU. por lo que han golpeado hasta ahora», dice Arman, de Karaj, donde 13 personas murieron al bombardear un puente en construcción.
Radin, otro joven de Teherán, afirma: «Si atacar objetivos derriba a la República Islámica, estoy de acuerdo. Si sobrevive, se quedará para siempre».
La presión económica
La guerra preocupa por su impacto económico.
Bahman, ingeniero residente en Teherán, perdió su rutina: «Nadie construye; pequeñas empresas despiden».
«Creo que Trump teme la respuesta iraní. Irán atacará la región en represalia», advierte.
El acceso a internet satelital Starlink se vende a 6 dólares el gigabyte, a pesar de penas de hasta dos años de cárcel.
«Siento que pierdo la cabeza. No renové mi paquete; ya tuve tres crisis hoy», confiesa Marjan, también de Teherán.
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