Esta investigación fue publicada originalmente en Context, la plataforma de noticias de la Fundación Thomson Reuters
Rita Zeferino vive en el semidesértico estado de Querétaro, donde el gobierno ha promovido la llegada de centros de datos que, según los lugareños, los han dejado enfrentando un estricto racionamiento de agua y frecuentes cortes de energía.
Quienes habitan en comunidades cercanas a los centros de datos dijeron a Context que la extracción de recursos por parte de dicha industria está agravando la escasez de agua en un estado propenso a la sequía, además de estar sobrecargando la red eléctrica.
“El agua a veces no llega, a veces sí llega”, dijo Zeferino, ama de casa de 48 años residente de la comunidad de Viborillas, la cual está rodeada de múltiples centros de datos.
“A veces llega el agua, pero sucia”.
El taxista Félix Farfán ha visto un aumento significativo en sus recibos de luz, así como cortes de energía más frecuentes desde que un centro de datos empezó a operar en 2024 cerca de su hogar en la comunidad de Ajuchitlán.
Durante el último año, su recibo mensual de luz subió de 800 pesos (400 dólares) a 1,200 pesos (600 dólares), a pesar de los constantes cortes de energía.
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