Entre los trucos caseros para blindar tu billetera de estafas digitales circula un recurso tan simple como polémico: forrar plásticos de crédito y débito con papel de aluminio. Aunque suene a improvisación, la técnica posee respaldo científico.
Las tarjetas actuales integran comunicación RFID sin contacto que permite pagar solo acercándolas al datáfono. Ese sistema emite ondas de radio que, en teoría, podrían ser capturadas por delincuentes mediante lectores clandestinos, una modalidad conocida como skimming remoto.
¿Por qué el aluminio dificulta el robo de información?
El metal actúa como escudo conductor que desvía las señales electromagnéticas. En la práctica, forma una barrera que impide que la frecuencia viaje hacia fuera o entre.
El principio rememora la jaula de Faraday, fenómeno físico donde materiales conductores bloquean campos eléctricos externos. Cuando la tarjeta queda completamente envuelta, el chip sin contacto queda aislado de lectores maliciosos, según explica el diario El Imparcial.
Por eso, los expertos confirman que el papel aluminio atenúa o anula la frecuencia típica de estos plásticos, que opera cerca de los 13,56 MHz.
¿Es infalible o pura leyenda urbana?
La realidad indica que sí sirve, pero no garantiza protección absoluta. Experimentos demuestran que el metal evita la lectura siempre que se cumplan tres premisas:
- La cobertura debe ser total, sin grietas expuestas
- El grosor debe ser considerable o en capas superpuestas
- No debe existir ningún hueco por donde escape la señal
Si falla alguno de esos puntos, la protección queda comprometida.
Además, el método solo se defiende contra un vector concreto: la lectura a distancia. No evita el hurto físico, el phishing ni el uso fraudulento en comercios electrónicos.
Cómo implementar el truco sin dañar el plástico
Quienes decidan probarlo deben actuar con cuidado para no rayar el chip ni la banda magnética. Algunos consejos:
- Recorta el aluminio al tamaño exacto de la tarjeta
- Evita apretar demasiado al doblar
- Revisa frecuentemente que no aparezcan desgarros
También existen soluciones más robustas: fundas o carteras con bloqueo RFID incorporado, diseñadas para ello.
Forrar tarjetas con papel de aluminio puede añadir una capa extra de seguridad en espacios concurridos como metro o centros comerciales. No obstante, no sustituye buenas prácticas financieras.
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