Lo esencial: Abelardo de la Espriella gana las elecciones en Colombia con un discurso innovador: usar inteligencia artificial, blockchain y digitalización para modernizar el Estado y resolver problemas estructurales del país.
¿Qué promete el nuevo gobierno?
El plan «Patria Milagro» propone transformar Colombia en un hub regional de IA, aplicando tecnología en seguridad, economía y administración pública. Lo clave aquí es que la IA se usaría para combatir el narcotráfico con drones, detectar evasión fiscal en la DIAN, optimizar la agricultura con datos climáticos y vigilar el medio ambiente con satélites.
En educación, incluye formación técnica en IA y robótica, programas STEM para mujeres, una Universidad Virtual con equipos gratuitos y centros de formación rural. En la práctica, esto significa apostar por el talento local para sostener la agenda tecnológica.

El desafío: de la teoría a la acción
El internacionalista Fausto Pretelin Muñoz de Cote destaca que el discurso de De la Espriella conectó con los jóvenes (menores de 30 años), para quienes la IA es una herramienta cotidiana. Sin embargo, advierte: la brecha entre promesa y ejecución es enorme.
El principal obstáculo es el propio Estado: una burocracia envejecida, falta de perfiles especializados en ciencia de datos y ciberseguridad, y una inversión insuficiente en I+D (solo el 0.21% del PIB en 2022, frente al 2.71% de la OCDE).
Lo que debes saber
- La IA se aplicaría en seguridad (drones contra narcotráfico), fiscalidad (detección de evasión) y medio ambiente (monitoreo de deforestación).
- Incluye alianzas con EE.UU. e Israel para conectividad rural e innovación.
- El reto: modernizar el Estado, formar talento y aumentar inversión en I+D.
- El riesgo: sin cambios estructurales, la tecnología no será suficiente.
La clave: Colombia necesita más que discursos; requiere inversión real, formación de talento y reformas institucionales para hacer viable este salto tecnológico.
¿Cómo puede Colombia pasar del discurso a la acción en IA?
El plan Patria Milagro no es solo una promesa tecnológica, sino un cambio de paradigma: usar IA para resolver problemas históricos como el narcotráfico, la evasión fiscal y la desigualdad educativa. Pero el éxito dependerá de superarse a sí mismo.
Lo clave aquí es que la tecnología, por sí sola, no soluciona nada. Sin una burocracia ágil, perfiles técnicos capacitados y una inversión en I+D que al menos se acerque al promedio de la OCDE, el riesgo es que la IA se convierta en un parche digital sobre grietas analógicas.
En la práctica, esto significa que:
- La formación de talento debe ser prioritaria: sin científicos de datos y expertos en ciberseguridad, los drones y satélites quedarán en papel.
- Las alianzas internacionales (EE.UU., Israel) son un primer paso, pero la soberanía tecnológica requiere inversión local.
- La modernización del Estado no es opcional: una administración pública lenta ahogará cualquier iniciativa de IA.
¿Qué debe hacer el ciudadano?
Exigir transparencia en los plazos, los presupuestos y los resultados. La IA no es magia: es una herramienta que, sin condiciones reales, puede quedar en un eslogan más. El verdadero milagro será ver si el Estado se transforma a la velocidad que exige la tecnología.

