Con el petróleo de nuevo por encima de los $100 por barril y la gasolina regular de regreso a un promedio cercano a $4 por galón, las familias en Estados Unidos enfrentan en los próximos días un verano más caro en rubros como llenar el tanque, hacer el súper y comprar los útiles para el regreso a clases.
Esta alza en el precio de los combustibles, impulsada por la guerra con Irán y los daños en refinerías de Medio Oriente y Rusia, está encareciendo el transporte de mercancías y elevando gradualmente el precio de alimentos frescos, productos importados y artículos escolares. Esta nueva escalada de precios llega en un momento en que millones de hogares ya enfrentan el efecto de un costo de vida elevado y un presupuesto cada vez más ajustado para las familias.
Gasolina más cara: ¿cuánto más podrías pagar esta vez?
En cuestión de semanas, el precio promedio nacional de la gasolina regular volvió a superar la barrera de los $4 por galón, después de que en las últimas semanas una propuesta inicial de paz con Irán comenzó a estabilizar los precios a la baja. En varios estados ya comenzó el repunte de precios.
Analistas como Pavel Molchanov señalan que “es probable que los precios en la bomba sigan subiendo al menos hasta la próxima semana”. Para una familia que llena el tanque de una camioneta dos veces por semana, un alza de 15 a 30 centavos por galón puede sumar entre $5 y $15 dólares adicionales cada semana, solo en gasolina. Pero este efecto se ha prolongado desde marzo, cuando comenzó el conflicto en Medio Oriente.
Pese al encarecimiento, la demanda no se desplomó. Datos oficiales muestran que el consumo de gasolina incluso aumentó ligeramente, lo que indica que muchos hogares no pueden reducir sus recorridos de forma significativa. Si el conflicto se prolonga y los daños en refinerías continúan, el precio del combustible podría mantenerse alto buena parte del año.
Comida más cara en el supermercado
De manera colateral, el aumento en el combustible elevará el precio de muchos alimentos y otros productos básicos en el súper. Agricultores y transportistas dependen del diésel para operar maquinaria y mover mercancías, y el alza del petróleo encarece cada eslabón de esa cadena.
Miguel Gómez, de la Universidad de Cornell, explicó que “cuando suben los costos, las empresas aumentan rápido sus precios, pero tardan mucho más en bajarlos cuando los costos caen”.
Además, el incremento añade presión adicional sobre alimentos que dependen de transporte refrigerado y empaques intensivos: frutas, verduras, lácteos y carnes, además de productos importados. Bienes como el aceite de oliva, importado de Europa, podrían encarecerse rápidamente por tarifas de envío más costosas.
Incluso, cadenas como Albertsons ya ajustaron a la baja sus expectativas de ventas, citando hogares más cautelosos y costos crecientes en la operación de supermercados. Las familias con presupuestos ajustados tienden a priorizar marcas más baratas, reducir compras de carne o renunciar a productos “extra” para enfrentar tickets más altos por semana.
Útiles y zapatos escolares: regreso a clases más caro
El tercer rubro que enfrenta aumentos es el regreso a clases. Fabricantes de calzado y artículos escolares reportan aumentos en materiales derivados del petróleo y en fletes marítimos y terrestres, justo antes de la temporada escolar.
Matt Priest, representante del sector del calzado, señaló que algunos insumos petroquímicos han subido hasta 25%, lo que podría derivar en un encarecimiento cercano al 5% en el precio final de los zapatos escolares.
Sumado a mochilas, libretas y otros útiles que también dependen de transporte más caro, el gasto de regreso a clases de una familia hispana podría elevarse entre $20 y $50 dólares respecto al año pasado, dependiendo del número de hijos y del tipo de productos que adquieran.
Además, varias empresas están adelantando importaciones antes de posibles nuevos aranceles, lo que presiona las tarifas de envío y reduce el espacio para lanzar grandes descuentos en tiendas.
¿Qué pueden hacer las familias hispanas este verano?
Aunque los precios no dependen del consumidor, sí hay margen para reducir el impacto en el alza de algunos artículos:
- Agrupar compras y pendientes en un solo viaje para usar menos gasolina
- Comparar precios entre supermercados y usar programas de recompensas y cupones digitales
- Aprovechar ofertas en productos no perecederos en lugar de hacer muchas compras pequeñas
- Adelantar parte de las compras escolares antes de que se generalicen los aumentos, sin endeudarse de más.
- Evitar pagar gasolina y súper con tarjetas de crédito si no se podrán liquidar en el corto plazo
Economistas advierten que comprar de forma compulsiva por miedo puede empeorar la situación. “Acumular de más en la despensa creyendo que los precios subirán mucho puede empeorar la situación”, subrayó un análisis de CNBC sobre el impacto del petróleo en alimentos, recordando que los efectos suelen ser graduales.
Preguntas frecuentes (FAQ): sobre el alza de precios en el verano y para el regreso a clases
¿Cuánto más podría pagar por gasolina este verano?
Con precios en torno a $4 por galón y riesgo de nuevas subidas, una familia que llena el tanque varias veces al mes puede pagar entre $20 y $40 dólares adicionales durante el verano.
¿Subirán todos los precios de la comida al mismo tiempo?
No. El impacto del petróleo es gradual: primero se nota en productos frescos y alimentos importados; si el crudo se mantiene caro, la presión se extiende a más categorías.
¿Por qué los útiles y zapatos escolares se encarecen con el petróleo?
Muchos útiles y calzado usan plásticos y materiales petroquímicos, y dependen de transporte de larga distancia; cuando suben combustible y fletes, ese costo se refleja en el precio final.
¿Conviene adelantar compras de regreso a clases?
Sí, siempre que se haga sin endeudarse. Comprar algunos esenciales antes de nuevos aumentos puede ahorrar dólares, pero no es recomendable comprar de más solo por miedo.
¿Bajarán los precios si bajan los riesgos geopolíticos?
Analistas ven futuros de petróleo algo más bajos hacia fin de año. Sin embargo, las empresas suelen tardar más en bajar precios de lo que tardan en subirlos.
Conclusión
Si el petróleo se mantiene cerca de los $100 por barril, el encarecimiento de gasolina, comida y regreso a clases puede convertirse en una presión constante sobre el presupuesto de muchos hogares. Para muchas familias, la diferencia este verano no estará solo en los precios de mercado, sino en decisiones muy concretas: cuánto manejar, qué poner en el carrito y cómo organizar las compras escolares.
Ajustar hábitos de consumo, comparar opciones y evitar la deuda de corto plazo será clave para atravesar un verano más caro sin poner en riesgo la estabilidad financiera ni sacrificar los artículos esenciales para los hijos.
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