Bernie Sanders: "El público debe ser propietario de la mitad de las industrias de IA"

Bernie Sanders: «El público debe ser propietario de la mitad de las industrias de IA»

Cuesta creerle a Bernie Sanders.

No porque el veterano senador de Vermont tenga rasgos de mentiroso. Sí, es un político de carrera, pero este líder progresista de 84 años tiene más memes virales que escándalos en su haber. Más bien, cuesta creerle a Bernie Sanders porque, durante décadas, les ha dicho a los estadounidenses que este país puede cambiar radicalmente, mientras defiende ideas demasiado alejadas del statu quo como para tener alguna posibilidad de éxito. Para empezar, quiere someter a los multimillonarios. E implementar un sistema de salud universal gestionado por el gobierno. ¿Matrícula universitaria? Si por Sanders fuera, ni siquiera existiría.

Las cosas pueden cambiar. Yo lo creo, y WIRED lo defiende. ¿Pero, cambiar tanto? ¿En un país como EE UU? ¿En serio, Bernie?

Sanders, sin embargo, está trabajando arduamente para añadir otro cambio importante e improbable a la lista: desde 2023, ha estado abogando por una regulación firme y decisiva de la industria de la IA. En marzo de este año, Sanders y su colaboradora habitual, la representante Alexandria Ocasio-Cortez, propusieron una legislación que detendría la construcción de centros de datos hasta que se implementaran una serie de salvaguardias. En junio, Sanders anunció la Ley del Fondo Soberano de Riqueza de la IA Estadounidense, que esencialmente gravaría a las empresas más ricas de IA y resultaría en pagos directos a los ciudadanos estadounidenses.

Quería hablar con Sanders sobre esos proyectos de ley y su perspectiva sobre la IA en general. Sin embargo, a un nivel más profundo, me interesaba saber cómo percibe Sanders las barreras a la regulación (desde los oligarcas tecnológicos y los super PAC –grandes comités políticos que recaudan dinero para influir en las elecciones– con grandes recursos, hasta una administración federal más interesada en enriquecerse a través de la tecnología que en gobernarla) y si cree que esos obstáculos aparentemente infranqueables pueden superarse. Tras varios meses de insistencia, Sanders accedió a reunirse conmigo, y así fue como me encontré en su modesta oficina de campaña en Washington DC, observando al senador (reflexivo, sincero y tan vehemente como siempre) debatir en tiempo real sobre lo que describe como “la tecnología más trascendental y transformadora de la historia de la humanidad”.

Sanders y yo hablamos el martes 23 de junio, mientras se celebraban las primarias demócratas de Nueva York. Al día siguiente, con nuestra conversación resonando en mi cabeza, descubrí que una coalición de socialistas democráticos había arrasado en sus respectivas elecciones y había sumido a los miembros más conservadores del partido en una profunda crisis existencial. Unas horas más tarde, el representante de Nueva Jersey, Frank Pallone, el demócrata de mayor rango en el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, se convirtió en el miembro más moderado del partido en apoyar públicamente una moratoria sobre los centros de datos de IA.

Las élites ultrarricas no van a desaparecer pronto. Tampoco el presidente ni su séquito de compinches apenas competentes. En este país, las intrincadas raíces del poder (convertirse en billonario, comprar una elección, construir ese maldito centro de datos) son profundas. Pero la ira de la mayoría estadounidense, sin distinción de partidos, podría ser aún mayor. Están luchando contra los centros de datos en asambleas públicas por todo el país. Participan millones de personas en protestas a nivel nacional. Y en Nueva York y en toda la nación, están rechazando a los candidatos del establishment en las urnas.

Algo, al parecer, se está rompiendo. Algo tiene que romperse. ¿Creerle a Bernie Sanders? Quizás lo haga.

Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

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