Lo esencial: Mabel Scaletzky, arquitecta, encontró en un PH de Núñez el espacio ideal para empezar de nuevo, combinando diseño minimalista, practicidad y conexión con la naturaleza tras vender el departamento donde crecieron sus hijos.
¿Por qué este PH marcó un antes y después?
La mudanza representó el cierre de una etapa y la confirmación de un nuevo estado de vida. Lo clave aquí es que buscó menos metros, más manejables, reducción de gastos fijos y una conexión con la tierra que nunca tuvo en sus anteriores viviendas.

El lugar la enamoró por su planta abierta de tres metros de altura, donde cada detalle, como las lámparas «Formakami» (una reversión de las clásicas de papel de arroz diseñadas por Jaime Hayón para & Tradition), fue elegido con precisión.

Diseño minimalista con personalidad
Scaletzky optó por paredes despojadas y un espejo sin marco que multiplica el verde exterior y las lámparas. La redondez sencilla se repite en varios elementos, creando armonía visual.

En su planteo minimalista, las lámparas fueron un elemento crítico: «En esta planta abierta de tres metros de altura, había algo en lo que tenía que ser muy certera: las lámparas. Se ven permanentemente».

El sillón y el espejo son los únicos muebles frente al espacio principal, reforzando la sensación de amplitud y luz.

Practicidad y funciones ocultas
Mabel adaptó muebles existentes con pequeños ajustes: laqueó una mesa, removió el lustre de otra y retapizó una banqueta para integrarlos al nuevo espacio.

El mueble de petiribí no solo aporta estética, sino que organiza cocina, toilette y lavadero, con áreas camufladas u ocultas para maximizar el espacio.

En la cocina, la madera como revestimiento gana terreno, pero para evitar problemas con salpicaduras y facilitar la limpieza, la alzada está cubierta con vidrio.

La escalera, de madera en planta baja y hierro pintado arriba, se integra a la estética de cemento alisado y paredes blancas que dominan pasillos y dormitorios.

Frente a la escalera, la estructura se aprovecha como espacio de guardado, sumando funciones prácticas a la apuesta estética.

Toques artesanales y cambio de tono
Como fundadora de Áurea, una marca de tejidos artesanales, su casa no podía escapar a lo hecho a mano. En su dormitorio, eligió tochos de guayubira tallados en lugar de mesas de luz, acompañados de almohadones en telar y un poncho.

En el balcón corrido, los olivos en maceta crean privacidad, separando visualmente el espacio de los vecinos.

Lo que no se ve pero suma valor
Detrás del mueble que contiene la cocina, un toilette resuelve el baño para visitas en mínimo espacio, manteniendo la estética despojada y oriental.

La clave: Este PH demuestra cómo el diseño inteligente y la practicidad pueden transformar un espacio en un hogar que refleje tanto estética como funcionalidad.
¿Cómo aplicar este enfoque en tu propio espacio?
Lo que este PH revela es que la transformación de un hogar no requiere más metros, sino intención en cada detalle. La clave está en priorizar lo que suma valor real: funcionalidad oculta, conexión con el exterior y elementos que reflejen personalidad sin saturar.
En la práctica, esto significa elegir piezas versátiles (como el mueble de petiribí que integra cocina y lavadero) y soluciones estéticas que resuelvan necesidades concretas (vidrio en la alzada para facilitar la limpieza).
- El minimalismo aquí no es ausencia, sino selección precisa de lo que aporta.
- La altura y la luz natural se potencian con espejos y plantas, creando amplitud visual.
- Lo artesanal (tochos de guayubira, tejidos) añade calidez sin romper la armonía.
¿Por dónde empezar?
Identifica un elemento central en tu espacio (como las lámparas en este caso) y construye alrededor de él. La pregunta práctica es: ¿qué objeto o solución puede cumplir múltiples funciones sin sacrificar estética?
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