PURGA ARQUITECTÓNICA | Bishkek, la capital de Kirguistán, está experimentando una transformación radical de su paisaje urbano con la demolición de varios edificios emblemáticos de la era soviética, en un esfuerzo por modernizar la ciudad.
El presidente de Kirguistán, Sadyr Zhaparov, ha impulsado proyectos de construcción de gran envergadura, como un nuevo complejo para 60.000 residentes en el terreno del antiguo hipódromo soviético Ak Kula, construido en 1947 y símbolo de la identidad del país.
Esta purga arquitectónica ha generado preocupación entre artistas y expertos, que lamentan la pérdida de la herencia cultural de Bishkek. La artista Gulnara Musabai afirma que la demolición de estos edificios es una pérdida para la ciudad y su historia.
Ciudad en transformación
En los últimos cinco años, Bishkek ha perdido al menos nueve edificios históricos importantes, la mayoría construidos en estilo imperialista estalinista. La profesora de arquitectura Aigul Nasirdinova señala que esta actitud hacia los edificios históricos convierte a Bishkek en una «ciudad desechable».
El arquitecto Aibek Sydykov coincide en que la identidad preservada es un activo a largo plazo que podría aportar más ingresos a través del turismo y la calidad de vida.
El negocio gana terreno
La Ley de Protección de Monumentos de Kirguistán permite la demolición de objetos del patrimonio histórico-cultural con autorización del gobierno. Nasirdinova afirma que las empresas constructoras son las primeras en beneficiarse de la demolición de edificios históricos, especialmente en el centro de la ciudad.
La corrupción es uno de los factores clave de esta situación, según activistas y analistas. Kirguistán se encuentra sistemáticamente entre los países con peores resultados en términos de corrupción.
El ADN de Bishkek en juego
Bishkek se caracteriza por su modernismo soviético y edificios de estilo imperialista estalinista. El arquitecto Sydykov destaca que lo que hace única a la arquitectura de Bishkek es su adaptación del estilo internacional al contexto local.

Imagen de la ciudad de Bishkek.

Foto de un edificio demolido en Bishkek.
La historia en peligro
El futuro de Bishkek reside en su singularidad, no en imitar a las megaciudades sin personalidad, afirma Sydykov. La ciudad está perdiendo su ADN y convirtiéndose en un conjunto de soluciones estandarizadas.

Imagen de un barrio de Bishkek.
¿Desovietización?
El presidente Zhaparov busca el crecimiento del PIB y el desarrollo del turismo con reformas arquitectónicas. Sin embargo, expertos como Elmira Abylbek afirman que el proceso de desovietización no se está llevando a cabo de forma reflexiva y consciente a nivel político en Kirguistán.

Foto del presidente de Kirguistán, Sadyr Zhaparov.

Imagen de la arquitectura modernista de Bishkek.

Foto de un edificio administrativo en Bishkek.

Imagen de un monumento demolido en Bishkek.

Foto de la ciudad de Bishkek.
Impacto económico de la demolición de edificios históricos en Bishkek
La demolición de edificios históricos en Bishkek, como el hipódromo soviético Ak Kula y la imprenta Erkin-Too, no solo tiene un impacto cultural, sino también económico. Según datos del gobierno de Kirguistán, en los últimos tres años, el PIB del país se ha duplicado, pasando de 1 billón de som (US$11.000 millones) a casi 2 billones de som (US$22.000 millones). El sector de la construcción ha experimentado un crecimiento del 21% en el último año.
Sin embargo, expertos como Aibek Sydykov argumentan que la preservación de la identidad cultural y arquitectónica de Bishkek podría ser un activo a largo plazo que generaría más ingresos a través del turismo y la calidad de vida que la construcción acelerada de nuevos edificios. La profesora Aigul Nasirdinova coincide en que las ciudades que se respetan a sí mismas no derriban los monumentos arquitectónicos, ya que «se acumulan como un capital que aportará ingresos en el futuro».
- El crecimiento del PIB de Kirguistán se debe en parte al boom de la construcción.
- La preservación de edificios históricos podría generar ingresos a través del turismo.
- La demolición de monumentos arquitectónicos puede tener un impacto negativo en la identidad cultural de una ciudad.
Reflexión sobre el futuro de Bishkek
La demolición de edificios históricos en Bishkek plantea preguntas sobre el futuro de la ciudad y su identidad cultural. Como afirma Elmira Abylbek, directora del proyecto de investigación histórico Esimde, «seguimos siendo muy leales a nuestra antigua metrópoli», pero también se están desarrollando procesos de «retorno a uno mismo»: hacia la conservación y el desarrollo de la lengua, la cultura y la historia. La pregunta es si Bishkek podrá encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de su patrimonio cultural.
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