Renovar el jardín no siempre es cuestión de agregar, sino también de cortar. En otoño, las aromáticas leñosas como el romero, lavanda, tomillo y salvia necesitan una poda casi drástica para regenerarse.
Si no se poda, estas plantas se endurecen, sus tallos se vuelven más leñosos y menos productivos. La poda de renovación es clave para mantener su vigor y producción de hojas tiernas.

El especialista en aromáticas Álvaro Lamas explica que «el otoño es el momento ideal para realizar podas de renovación en la mayoría de las aromáticas leñosas».
La poda no es achicar la planta, sino resetearla. Al reducir su volumen, se activa un rebrote más compacto, con tallos jóvenes y hojas más aromáticas.

Cómo podar sin dañar
La poda de otoño debe ser precisa. Hay que seguir tres reglas básicas: reducir entre un tercio y la mitad de la planta, eliminar ramas secas o dañadas, y evitar cortar la madera vieja.
- Reducir entre un tercio y la mitad de la planta, cortando por encima de un nudo con brotes visibles.
- Eliminar ramas secas, cruzadas o dañadas.
- Evitar cortar la madera vieja, especialmente en lavanda y romero.
Las podas más suaves pueden hacerse en marzo, pero las más drásticas es mejor hacerlas en abril, cuando la planta ha empezado a desacelerar su crecimiento.

Una poda adecuada en otoño asegura que estas plantas sigan siendo productivas y aromáticas durante todo el año.
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