Centro de datos con servidores y sistemas de refrigeración funcionando

En 2030, la IA consumirá el doble de la electricidad que Francia utiliza actualmente en un año, advierte la ONU

ALERTA ENERGÉTICA | La inteligencia artificial (IA) podría consumir alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad en 2030, lo que equivale a casi el 3% del consumo mundial proyectado de energía eléctrica y aproximadamente el doble de la electricidad utilizada por Francia en un año, según un informe de la ONU.

La IA no solo es un software capaz de mantener conversaciones en lenguaje natural, generar imágenes hiperrealistas o analizar extensos documentos en cuestión de segundos. Su creciente uso cotidiano se ha convertido en un desafío energético con posibles implicaciones geopolíticas, económicas y sociales para las que pocos países están preparados.

El informe «Costo ambiental del uso de energía de la IA: huella de carbono, agua y suelo» del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) señala que los centros de datos que impulsan la IA podrían tener un impacto significativo en el consumo de agua y energía.

El consumo eléctrico de los centros de datos en 2023 fue de 448 teravatios-hora, lo que los coloca como el undécimo mayor consumidor de energía eléctrica del planeta si se consideraran un país.

Imagen de un centro de datos de inteligencia artificial con numerosas computadoras y sistemas de refrigeración.

La huella hídrica de estas instalaciones podría ser equivalente a las necesidades básicas anuales de agua potable de los 1,300 millones de habitantes del África subsahariana hacia comienzos de la próxima década.

Además, los complejos tecnológicos abarcarían una superficie superior a los 14,500 kilómetros cuadrados, una extensión cercana al doble del área metropolitana de Yakarta, Indonesia.

El informe también advierte sobre una proyección de emisiones de CO2 que podría alcanzar los 400 millones de toneladas durante los próximos cuatro años, comparable a las emisiones anuales totales generadas por el Reino Unido.

Kaveh Madani, director de UNU-INWEH, destaca la necesidad de utilizar la IA de forma responsable y abordar sus impactos no deseados para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo.

«Tenemos un plazo limitado para asegurar que la base de la revolución tecnológica de nuestra era se desarrolle dentro de los límites planetarios», señala.

El impacto ambiental de la IA va más allá de las emisiones de CO2

El elevado consumo de electricidad asociado al entrenamiento y operación de los sistemas de IA, así como las limitaciones de las metodologías para medir sus impactos ambientales, son ejes principales del reporte.

La ONU pide frenar la expansión de los centros de datos que alimentan la IA porque amenazan el agua y la energía.

¿Qué implica el consumo energético de la IA en la práctica?

El informe de la ONU advierte que el consumo de electricidad de los centros de datos podría alcanzar los 945 teravatios-hora en 2030. Para poner esta cifra en perspectiva, en 2022, el consumo total de electricidad en España fue de aproximadamente 247 teravatios-hora. Esto significa que la IA podría consumir casi 4 veces más electricidad que España en un año.

Otro dato relevante es que la huella hídrica de estos centros de datos podría ser equivalente a las necesidades básicas anuales de agua potable de 1,300 millones de personas en el África subsahariana. En cuanto a la superficie que ocuparían, sería de más de 14,500 kilómetros cuadrados, lo que equivale a casi la mitad del área total de Cataluña.

¿Cómo podemos mitigar el impacto ambiental de la IA?

Para abordar este desafío, es fundamental desarrollar tecnologías más eficientes y sostenibles. Algunas de las estrategias que se están explorando incluyen la utilización de fuentes de energía renovable para alimentar los centros de datos, la implementación de sistemas de refrigeración más eficientes y la creación de centros de datos más compactos y sostenibles. Además, es crucial fomentar la investigación y el desarrollo de tecnologías que reduzcan el consumo de recursos y las emisiones de gases de efecto invernadero.

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