Imagen de un departamento reformado en Barcelona con pisos de madera y paredes blancas

En Barcelona: un departamento de cien años, hoy contemporáneo

REFORMA DE SUEÑO | En Barcelona, un departamento de casi cien años de historia se transforma en un espacio contemporáneo y funcional, gracias a la visión de Josefina Díaz y Oscar Segovia.

Josefina Díaz, arquitecta argentina, se mudó a Barcelona hace diez años para estudiar arquitectura. Allí conoció a Oscar Segovia, arquitecto catalán, con quien comparte vida y proyectos. Juntos realizaron la reforma de este quinto piso completamente pasante, que compraron hace unos años.

«En Barcelona nos enseñan mucho la cultura de cuidar el patrimonio y darle valor a los elementos originales. La pregunta era cómo hacerlo desde una contemporaneidad», cuenta Josefina sobre la reforma de este departamento con casi cien años de historia.

Lo que el tiempo dejó

«En invierno entra el sol hasta el fondo. En primavera, a las ocho de la noche no tengo ninguna luz prendida», asegura Josefina. El departamento tenía un falso cielorraso que ocultaba la estructura original: las bóvedas catalanas, un sistema de ladrillo cerámico típico de la arquitectura local.

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Las bóvedas catalanas dan tres metros de altura a todos los ambientes. El piso de calcáreos es original, tiene casi 100 años. «Lo levantamos todo, lo limpiamos, lo pulimos y lo recuperamos», explica Díaz.

Paleta de tres

La reforma se pensó con una premisa de materiales mínimos: blanco para todas las paredes, los calcáreos originales y madera. «Son solo esos tres», explica Díaz.

Reforma BarcelomaGentileza Josefina Díaz

La solución para sectorizar los espacios llegó con los pisos. Para el escritorio, eligieron un parquet de madera que se retoma en los dormitorios.

Mueble protagonista

Uno de los gestos más contundentes en la reforma fue un gran mueble de contrachapado de pino que recorre el pasillo desde la entrada. Tiene espejo, zapatero, armario de abrigos y placard.

En el estar y el comedor, el centro mantiene los calcáreos originales con el dibujo tradicional. Los blancos son nuevos pero en el mismo formato, y forman una guarda perimetral que enmarca todo el espacio. “Todo habla el mismo idioma”.Gentileza Josefina Díaz

«No llega hasta el techo para que le entre luz natural desde el espacio común. Del otro lado termina justo enfrente de la cocina, que también está abierta y en contacto con el living a través de la barra».

El corazón de la casa

Si hay un gesto que define este departamento, es la barra de la cocina. Fue el primer dibujo que hicieron al visitar el espacio: una apertura en la pared que separaba una habitación del living, convertida en ventana con mesada.

Reforma BarcelomaGentileza Josefina Díaz

«Estamos todo el tiempo dando vueltas ahí. Uno cocina, el otro charla del otro lado. Vienen amigos, se sientan. Hay mucha vida alrededor de ese espacio, el gesto salió solo».

Poco y bien elegido

La mayor parte del mobiliario es a medida —escritorio, estanterías, cabecero, armarios— y es parte del departamento. Los elementos que se suman son pocos.

“La mesa es de Ikea, la misma que tenemos desde nuestro primer piso hace seis años. La fuimos mudando porque funciona bien y es linda de usar. ¿Por qué cambiarla?” Gentileza Josefina Díaz

«No es un living tradicional: acá todo está conectado y también funciona como paso». De ahí la elección por un gran sillón y una alfombra circular en reemplazo de la clásica mesa ratona.

«Una alfombra rectangular iba a cortar el ángulo; la circular, en cambio, te incentiva a pasar. Hay algo en la curva que te permite circular más fácil», asegura Díaz.

Reforma de departamento: cómo integrar lo antiguo con lo contemporáneo

La reforma de un departamento de casi cien años en Barcelona, realizada por la arquitecta Josefina Díaz y el arquitecto Oscar Segovia, plantea un desafío común en muchas ciudades: cómo integrar elementos originales con un diseño contemporáneo. En este caso, la solución se centró en la recuperación de las características arquitectónicas originales, como las bóvedas catalanas y el piso de calcáreos, y la elección de una paleta de materiales mínimos.

Un dato clave es que el sistema de bóvedas catalanas, típico de la arquitectura local, permite una altura de tres metros en todos los ambientes. Esto influyó en la decisión de mantener y restaurar estos elementos en lugar de ocultarlos bajo un falso cielorraso. La recuperación de estos espacios no solo aportó carácter al departamento, sino que también permitió una mejor distribución del espacio y una mayor entrada de luz natural.

Materiales y colores: la clave de la armonía

La elección de materiales fue crucial para lograr una integración armónica. La arquitecta Díaz explica que se limitaron a tres materiales: blanco para todas las paredes, los calcáreos originales y madera. Esta paleta minimalista ayudó a que los espacios pequeños se sintieran más amplios y conectados. Por ejemplo, el uso de un parquet de madera en el escritorio y los dormitorios sectorizó el espacio sin interrumpir la visual.

Un mueble protagonista: funcionalidad y diseño

Uno de los elementos más destacados de la reforma fue un gran mueble de contrachapado de pino que recorre el pasillo. Este mueble no solo aporta funcionalidad con su zapatero, armario de abrigos y placard, sino que también ayuda a amplificar visualmente el ingreso con un espejo. Además, su diseño permite que la luz natural entre desde el espacio común, creando una sensación de amplitud y conexión.

Lecciones aprendidas: simplicidad y funcionalidad

La reforma de este departamento ofrece varias lecciones para aquellos que buscan integrar lo antiguo con lo contemporáneo. La simplicidad en la elección de materiales y la funcionalidad en el diseño de los espacios son clave. Al recuperar y realzar los elementos originales, como las bóvedas catalanas y el piso de calcáreos, y al optar por una paleta de materiales mínimos, se logró un espacio que es a la vez contemporáneo y respetuoso con su historia.

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