REVOLUCIÓN CULTURAL | La Revolución Cultural, de cuyo inicio se cumplen seis décadas, fue una de las etapas más oscuras de la historia de China. En 1966, Mao Zedong ordenó una campaña nacional para purgar elementos considerados contrarrevolucionarios, influencias capitalistas y pensamiento burgués en el gobierno, la educación y el arte.
Mao estaba declarando la guerra al pasado, a las «viejas ideas» y a las «viejas costumbres». La batalla no sería librada principalmente por la policía o los organismos de seguridad, sino por ciudadanos comunes —especialmente jóvenes— contra sus propios conciudadanos.
«El mensaje de Mao era: «Rebélense contra su profesor, contra su maestro, contra su dirigente del partido, su superior, los jefes de fábrica. La rebelión está justificada'», explica el historiador Yafeng Xia, profesor de la Universidad de Long Island en EE.UU.
El ascenso de Mao y el fracaso del Gran Salto Adelante

Dato: La economía china se hundió a comienzos de los años 1960. La situación, combinada con varios desastres naturales, desembocó en una de las mayores hambrunas de la historia, en la que se calcula que murieron entre 20 y 40 millones de personas.
Mao llegó al poder en 1949 tras derrotar a las tropas nacionalistas del Kuomintang e instaurar la República Popular China, inspirada en el marxismo. Tras siglos de dinastías imperiales, China había entrado en el siglo XX con un profundo atraso económico y marcada por las invasiones de potencias extranjeras.
Las desigualdades entre ricos y pobres, entre el campo y la ciudad y entre hombres y mujeres eran enormes. Mao lanzó en 1958 el llamado Gran Salto Adelante, un ambicioso programa destinado a industrializar rápidamente la economía agraria china y alcanzar a Occidente en pocos años.
La agricultura fue colectivizada y se impusieron objetivos considerados inalcanzables junto con erráticas políticas económicas que terminaron siendo contraproducentes. A comienzos de los años 1960, la economía y la agricultura chinas se habían hundido.
El inicio de la Revolución Cultural
El 16 de mayo de 1966, Mao promulgó una directiva destinada a deshacerse de sus oponentes políticos y, al mismo tiempo, revitalizar ideológicamente a la sociedad. Según el historiador, Mao creía que muchos funcionarios del gobierno central, provincial y local se habían corrompido y ya no servían al pueblo.

Dato: La movilización fue masiva: campesinos, trabajadores y especialmente estudiantes fueron llamados a rebelarse contra sus superiores y contra cualquiera que ocupara posiciones de autoridad. Todo ello ocurría bajo una masiva campaña de culto a la personalidad de Mao.
La Guardia Roja y la destrucción de los «Cuatro Viejos»
El movimiento juvenil más emblemático de la Revolución Cultural fue la Guardia Roja, integrada por millones de estudiantes de secundaria y universitarios que surgieron por todo el país para hacer cumplir las enseñanzas de Mao.

Dato: La campaña se dirigió contra lo que el régimen llamó los «Cuatro Viejos»: las viejas ideas, la vieja cultura, las viejas costumbres y los viejos hábitos. Los guardias rojos recorrieron China con el objetivo de destruir las tradiciones consideradas incompatibles con la revolución.
El caos y el envío masivo al campo
En el año 1968 el movimiento se había salido de control y China estaba inmersa en un ambiente de violencia y caos que algunos comparaban con una guerra civil. Se estima que cientos de miles de personas murieron en purgas y luchas de poder.

Dato: Mao terminó concluyendo que la situación era insostenible y decidió frenar a la Guardia Roja. Muchos de esos jóvenes eran estudiantes urbanos que recorrían el país sin realizar trabajo productivo.
La muerte de Mao y el legado de la Revolución Cultural
Mao Zedong murió en septiembre de 1976. Tras su muerte, el Partido Comunista chino lo presentó como un «gran héroe» e intentó desvincularlo de los excesos y horrores de la Revolución Cultural.

Dato: Los nuevos dirigentes procesaron a quienes consideraban responsables intelectuales de las atrocidades, especialmente a la Banda de los Cuatro, cuyos miembros fueron condenados a cadena perpetua.
Sin embargo, con el paso del tiempo, fueron reconocidos oficialmente algunos errores del líder. Deng Xiaoping resumió esa visión con una frase que se volvería célebre: Mao «acertó en un 70% y erró en un 30%».
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