Persona pensativa con una expresión de duda y reflexión, rodeada de pensamientos sobre su valía y logros.

Bernardo Stamateas: “La hiperexigencia nos termina conduciendo a una baja autoestima”

LA AUTOESTIMA EN CUESTIóN La autoestima consiste en «¿cómo me pienso?» y «¿cómo me siento?». Es el concepto que tengo de mí mismo, basado en mis fortalezas y debilidades. También necesitamos entender que la autoestima es cíclica.

Esto significa que, en ciertos momentos y en determinadas áreas, me sentiré bien y seguro de mí mismo; mientras que, en otros momentos y en otras áreas, experimentaré malestar e inseguridad. No siempre funcionamos con una buena autoestima. ¿De qué manera no se construye la autoestima?

Se construye dejando de evaluarnos constantemente. Muchas personas viven preguntándose si lo que hicieron estuvo bien o estuvo mal, porque creen que siempre hay algo que deben mejorar. Soltemos la autoobservación porque, cuanto más nos analicemos, más inestables se volverá nuestra identidad. El exceso de introspección nos fragmenta.

«Yo siento…», «A mí me parece…», «Yo quiero…». Tampoco colabora con la construcción de nuestra estima el hecho de estar centrados en nosotros mismos todo el tiempo. Soltemos también la autorreferencia.

La autoexigencia es totalmente contraproducenteshutterstock – Shutterstock

Una buena autoestima surge, precisamente, de no necesitar agradarnos todo el tiempo. Habrá momentos en los que nos sentiremos conformes con lo que hacemos y otros en los que no nos agradará nuestro accionar. Lo cierto es que nadie es un «10» en todo, y la hiper exigencia termina conduciéndonos a una baja autoestima.

En primer lugar, dejemos de compararnos. La comparación es veneno. Vos sos vos y no tenés que ganarle a nadie. No te compares con los demás ni permitas que otros te comparen.

Tambbién dejemos de procurar constantemente la validación externa. Si bien todos necesitamos cierto grado de aprobación, no deberíamos depender de la mirada de los demás. ¿Cómo te mirás a vos mismo?

Y aprendamos a soportar la incomodidad. ¿Te permitís sentirte incómodo a veces? «Creía que iba a hacer esto en diez minutos, ¡y me llevó una hora!». ¿Y cuál es el problema? Las micro frustraciones cotidianas nos fortalecen el carácter, mientras que la tolerancia a la frustración fortalece nuestra autoestima.

Hay que aprender a soportar la incomodidad

Mucho se habla hoy en día de «elevar la autoestima», pero una estima sana es sinónimo de equilibrio. No es ni alta ni baja. Y aceptarnos tal como somos, sin evaluarnos cada vez que hacemos algo, es el primer paso para lograr dicho equilibrio.

Para concluir, seamos tolerantes con nosotros mismos y con los demás, y procuremos dar lo mejor cada día. Todos estamos en crecimiento: no estamos terminados ni somos perfectos. Lo peor que nos puede suceder es creer que lo somos, porque eso se llama narcisismo. Todos estamos en un proceso de corrección y llevamos colgado un cartel invisible que dice: «Téngame paciencia, estoy en construcción».

UNA REFLEXIÓN FINAL «Téngame paciencia, estoy en construcción».

Claves para una autoestima sana

La autoestima se construye dejando de evaluarnos constantemente y evitando la introspección excesiva. Según el psicólogo Bernardo Stamateas, la hiperexigencia nos conduce a una baja autoestima. Pero, ¿cómo podemos trabajar en esto?

Un primer paso es dejar de compararnos con los demás. La comparación es perjudicial y no aporta a una autoestima saludable. En su lugar, debemos centrarnos en nuestras propias fortalezas y debilidades. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista ‘Psychological Science’ encontró que las personas que se centran en sus propias metas y logros tienen una mayor autoestima que aquellas que se comparan con los demás.

Otro aspecto importante es soportar la incomodidad. Las microfrustraciones cotidianas nos fortalecen el carácter y la tolerancia a la frustración fortalece nuestra autoestima. Por ejemplo, si te tomas un tiempo para reflexionar sobre tus logros y fracasos, podrás desarrollar una mayor resiliencia y autoeficacia.

  • Deja de evaluarte constantemente
  • Evita la introspección excesiva
  • No te compares con los demás
  • Soporta la incomodidad y la frustración

En última instancia, una autoestima sana es sinónimo de equilibrio. No se trata de tener una autoestima alta o baja, sino de aceptarnos tal como somos, sin evaluarnos cada vez que hacemos algo. Al trabajar en estos aspectos, podemos desarrollar una autoestima más saludable y resiliente.

¿Qué impacto tiene la hiperexigencia en nuestra autoestima?

La hiperexigencia puede llevarnos a una espiral de autoevaluación negativa y baja autoestima. Al ser demasiado exigentes con nosotros mismos, nos predisponemos a experimentar malestar e inseguridad. Por ejemplo, un estudio encontró que las personas con altos niveles de autoexigencia tienen más probabilidades de experimentar depresión y ansiedad.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí