Una persona escuchando música con una expresión emotiva, recordando momentos del pasado

Maximiliano McCoubrey, psicólogo: “La música de manera inconsciente puede llevarnos a algo que no terminamos de sanar”

El Poder de la Música en las Emociones La música puede despertar recuerdos, emociones y sensaciones que parecían olvidadas. Una melodía alcanza para transportar a una persona a una etapa de su vida, a un vínculo o incluso a una herida emocional que todavía no logró cerrar.

El psicólogo clínico Maximiliano McCoubrey, especialista en traumas complejos, abuso emocional y narcisismo patológico, reflexionó sobre este fenómeno. «La música de manera inconsciente puede llevarnos a algo que no terminamos de sanar», afirmó.

Maximiliano McCoubrey cuenta con más de 955 mil seguidores en Instagram, donde comparte contenido didáctico que ayuda a miles de personas en sus procesos de análisis(Foto: Instagram @psico.maxi)

McCoubrey explicó que una canción puede activar una memoria emocional antes de que podamos explicarla. «A veces no recordamos primero la escena, sino que aparece primero la sensación. Y de pronto estamos otra vez ahí», detalló.

Según McCoubrey, las canciones suelen quedar asociadas a vínculos, etapas de la vida y experiencias personales. «La música organiza recuerdos, vínculos, épocas. Nos devuelve algo de lo que fuimos en un momento determinado. Por eso una canción no es solo una canción, muchas veces es una dirección afectiva«, expresó.

«A veces uno no puede decir ‘estoy triste’, pero escucha un tema y se quiebra», reveló el experto sobre la experiencia que puede generar la música en los individuos(Foto: Pexels)

El especialista remarcó que el efecto emocional de la música muchas veces ocurre de manera inconsciente. «La música tiene algo muy particular: es simbólica, pero también es física. Impacta directamente en el cuerpo. Opera muchas veces de manera inconsciente», señaló.

McCoubrey planteó que determinadas melodías pueden transformarse en una especie de portal emocional hacia situaciones todavía no resueltas. «Nos lleva a donde en algún momento estuvimos. No es casual que hablemos de resonar, de recordar, de que algo «vuelve a sonar». Son formas de decir que la música reactiva experiencias que siguen vivas en nosotros. Por eso una canción puede ser un vínculo, una escena, una etapa… y también una puerta de acceso a algo que todavía no terminamos de procesar«, explicó.

A partir del 18 de mayo, Maxi McCoubrey y Alejandro Schujman se presentarán en la Sala Picasso del Paseo La Plaza con su obra en vivo Somos lo que cantamosIRISH SUAREZ

McCoubrey consideró que una canción puede convertirse en una herramienta poderosa para acceder a aquello que se evita o no logra nombrarse. «La música muchas veces llega donde la palabra todavía no puede entrar. Hay emociones que no aparecen cuando las buscamos de frente, pero sí cuando una canción abre una puerta«, indicó.

Para el psicólogo, revisar las canciones con las que una persona se identifica también puede convertirse en un ejercicio de autoconocimiento. «Hay música para todos los estados. Pero si alguien quiere trabajar con sus emociones, con su biografía, con su historia, mirar su playlist interna es un camino muy potente; porque ahí está algo de lo vivido y también algo de lo que todavía falta elaborar», afirmó.

«No es solo mirar hacia atrás. También es aprender a cantar canciones nuevas. Porque eso conecta con el futuro. Con la posibilidad de actualizar la propia historia. Como decimos en la obra: «¿Qué es la vejez, en términos metafóricos, sino la incapacidad para actualizar la propia playlist?». La música no solo nos conecta con lo que fuimos. También nos abre la posibilidad de transformarlo«, concluyó.

Cómo la música influye en nuestras emociones y recuerdos

La música tiene un impacto significativo en nuestras emociones y recuerdos, ya que puede despertar sentimientos y sensaciones que creíamos olvidados. Según el psicólogo Maximiliano McCoubrey, especialista en traumas complejos y abuso emocional, la música puede transportarnos a etapas de nuestra vida, vínculos o heridas emocionales que aún no hemos cerrado.

McCoubrey explica que las canciones suelen quedar asociadas a experiencias personales, vínculos y etapas de la vida. «La música organiza recuerdos, vínculos, épocas. Nos devuelve algo de lo que fuimos en un momento determinado. Por eso una canción no es solo una canción, muchas veces es una dirección afectiva», afirmó.

Un dato interesante es que el efecto emocional de la música a menudo ocurre de manera inconsciente. «La música tiene algo muy particular: es simbólica, pero también es física. Impacta directamente en el cuerpo. Opera muchas veces de manera inconsciente», señaló McCoubrey.

Por ejemplo, una canción puede convertirse en una herramienta poderosa para acceder a emociones que no logramos nombrar. «La música muchas veces llega donde la palabra todavía no puede entrar. Hay emociones que no aparecen cuando las buscamos de frente, pero sí cuando una canción abre una puerta», indicó.

En cuanto a la relación entre la música y el autoconocimiento, McCoubrey sugirió que revisar las canciones con las que una persona se identifica puede ser un ejercicio de autoconocimiento. «Mirar su playlist interna es un camino muy potente; porque ahí está algo de lo vivido y también algo de lo que todavía falta elaborar», afirmó.

La importancia de actualizar nuestra playlist

McCoubrey también destacó la importancia de prestar atención a la música nueva que escuchamos. «No es solo mirar hacia atrás. También es aprender a cantar canciones nuevas. Porque eso conecta con el futuro. Con la posibilidad de actualizar la propia historia», concluyó.

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