La alianza atlántica se encuentra al borde del colapso, advierte sin tapujos el exrepresentante estadounidense ante la OTAN, Ivo Daalder. El investigador del Centro Belfer de Harvard asegura a DW que la confrontación con Teherán ha desatado la crisis más profunda en los 77 años de historia de la organización, celebrados el pasado 4 de abril.
El experto subraya que el problema va más allá de los ataques verbales de Trump o sus amenazas de retirarse. La verdadera grieta se abrió cuando diversos gobiernos europeos no solo rechazaron respaldar la guerra contra Irán, sino que negaron bases y permisos de sobrevuelo para operaciones ofensivas.
«Esto refleja una alianza donde Europa y Canadá ya no confían en que Washington actúe en favor de la seguridad colectiva; al contrario, lo perciben como una amenaza», sostiene Daalder.
¿Puede EE.UU. abandonar la OTAN?
El mandatario ha alimentado públicamente la idea de una salida, aunque el artículo 13 del Tratado de Washington exige notificar con un año de anticipación y el Senado debería respaldar la decisión por dos tercios.
Sin embargo, Trump insiste en que puede ejecutarla por su cuenta.
¿Qué ocurriría después?
La alianza carecería de peso militar sin el arsenal más avanzado del mundo, pero varios analistas creen que sobreviviría. El IISS insta a Europa a invertir en industria, defensa e inteligencia para reducir la dependencia.
El reemplazo de 128 000 soldados estadounidenses, plataformas, satélites y mandos requeriría un billón de dólares adicionales a los presupuestos ya crecientes.
Washington también necesita al continente
Nick Witney, exfuncionario británico, opina que «ahora mismo no necesitamos a Estados Unidos» y destaca las propuestas de Macron sobre cooperación nuclear fuera de la OTAN.
El canciller estonio Margus Tsahkna, único europeo dispuesto a colaborar en Irán, reconoce que no ha recibido petición formal.
El secretario general Mark Rutte llevará ese mensaje a la Casa Blanca el 8 de abril, mientras Trump sigue presionando a aliados como Australia, Japón y Corea del Sur para unirse al conflicto y cierra declaraciones con un escueto: «Queremos Groenlandia, y no quieren dárnosla. Y yo dije “adiós”».
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