Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, está convencido que para derrocar al régimen iraní se requiere de un “componente terrestre” y de una revolución.
Durante una rueda de prensa efectuada en Jerusalén, el judío de 76 años reconoció que, a tres semanas de iniciada la guerra en contra de la República Islámica, los bombardeos en colaboración con el ejército estadounidense no han resultado tan efectivos como se esperaba para lograr su rendición.
Frente a dicho escenario, abrió la puerta a una hipotética incursión terrestre, lo cual nunca se contempló al inicio del conflicto bélico.
“Se suele decir que no se puede ganar, que no se pueden hacer revoluciones desde el aire, y es cierto. No se puede hacer solo desde ahí, se pueden hacer muchas cosas desde el aire, y lo estamos haciendo, pero también tiene que haber un componente terrestre. Existen muchas posibilidades para este componente terrestre, y me tomo la libertad de no compartirlas con ustedes”, expresó.
Lo controversial es que la visión de Netanyahu no es compartida por el presidente Donald Trump quien, al menos por el momento, rehúye a la opción de enviar a tropas estadounidenses por tierra a un territorio donde nunca han estado y cuya geografía, de entrada, le representa un enorme grado de complejidad.
Diversos analistas coinciden en señalar que mientras el gobierno israelí parece estar más interesado en lograr un cambio de régimen que se ajuste más a los intereses expansionistas de la nación judía; en Washington su mayor preocupación siempre ha sido que la Republica Islámica pueda llegar a desarrollar armas nucleares.
“No se trata de reemplazar a un ayatolá por otro. No se trata de reemplazar a Hitler por Hitler”, expresó Netanyahu delineando todavía más su plan de que Irán sea gobernado por un personaje dispuesto a obedecerle cuando se requiera.
Recientemente, Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista, expuso que Irán nunca fue una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y culpó al gobierno de Israel por haberle proporcionado información carente de sustento a Trump con el objetivo de iniciar una guerra en contra de la República Islámica.
“No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso ‘lobby’ estadounidense”, señaló en una carta a través de la cual también le presentó su renuncia a Trump.
Sin embargo, Netanyahu descartó tales señalamientos y hábilmente se deslindó de cualquier responsabilidad.
“¿Alguien se cree que le puedo decir a Trump qué hacer? Estados Unidos no lucha por Israel, está luchando junto a Israel”, expresó.
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