La guerra en Medio Oriente amenaza con desatar una crisis alimentaria global sin precedentes, advirtió la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alertando que decenas de millones de personas adicionales podrían caer en hambre aguda durante los próximos meses.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que hasta 45 millones de personas podrían sumarse a la inseguridad alimentaria severa en 2026 si el conflicto persiste y los precios del petróleo se mantienen elevados. Esta cifra se sumaría a los 318 millones que ya enfrentan hambre, marcando un récord histórico.
La escalada bélica ha impactado directamente las rutas estratégicas de suministro, especialmente tras la respuesta iraní que incluyó el bloqueo del estrecho de Ormuz, punto crucial para el transporte de energía y mercancías. Esta interrupción ha ralentizado la entrega de ayuda humanitaria en regiones vulnerables.
«Esto llevaría el hambre mundial a niveles históricos, una perspectiva verdaderamente terrible», advirtió Carl Skau, director ejecutivo adjunto del PMA, en Ginebra.
Problemas logísticos y alza de costos
La ONU alertó que la situación actual podría provocar la mayor perturbación en operaciones humanitarias desde la pandemia de COVID-19. Las cadenas de suministro enfrentan retrasos significativos mientras los costos logísticos aumentan por el encarecimiento del combustible.
El PMA reportó un incremento del 18% en sus gastos de transporte durante la crisis, reduciendo su capacidad para adquirir alimentos y asistir a poblaciones necesitadas. «Esto significa comprar menos alimentos o entregar menos ayuda», explicó Skau.
Las dificultades ya generan consecuencias concretas. En Sudán, la agencia redujo raciones alimentarias, mientras que en Afganistán solo uno de cada cuatro niños con desnutrición aguda recibe asistencia.
El impacto recuerda las disrupciones pandémicas cuando el cierre de fronteras obligó a establecer puentes humanitarios de emergencia para garantizar suministros.
Regiones en riesgo y efectos globales
El deterioro de condiciones se extiende más allá de Medio Oriente. La ONU advirtió que el alza en precios del petróleo podría encarecer alimentos globalmente, afectando especialmente a países dependientes de importaciones.
En África subsahariana, millones podrían enfrentar hambruna, con estimaciones que apuntan a más de 28 millones en riesgo. En África oriental y austral, hasta 17.7 millones podrían sufrir inseguridad alimentaria, mientras que en Asia la cifra alcanzaría 9.1 millones.
América del Sur y el Caribe tampoco quedarían exentos, con proyecciones de más de 2 millones de personas adicionales en situación crítica. La UNOPS señaló que interrupciones en el espacio aéreo y corredores de transporte afectan tanto cadenas comerciales como operaciones humanitarias.
Ante este panorama, la ONU reiteró su llamado a desescalar el conflicto, advirtiendo que no existe solución militar y que la continuación de la violencia podría provocar una crisis humanitaria de gran magnitud en los próximos meses.
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