Con el regreso de las bajas temperaturas, los suéteres de lana vuelven a ser necesarios. Aunque esta tela es cálida y suave, requiere cuidados específicos para no encoger durante el lavado.
La lana es una fibra sensible tanto al calor como al agua. Por ello, al momento de lavar estas prendas es necesario seguir ciertos pasos que garanticen su conservación y eviten que se deformen o encojan.
Antes de colocar la prenda en el lavarropas, se debe revisar la etiqueta: si indica que solo puede lavarse a mano, es recomendable respetar esta indicación. A continuación, se debe elegir el detergente adecuado, evitando los productos convencionales.
El equipo de la marca alemana de ropa de exteriores Jack Wolfskin destaca que “el detergente y el suavizante común no siempre son las opciones más aptas para lavar las prendas de lana, por lo que es recomendable optar por uno diseñado para lana o de pH neutro”.
Si se combinan prendas con cremalleras, es aconsejable colocarlas dentro de una bolsa para el lavarropas, con el fin de minimizar el roce y proteger la tela. Además, se recomienda llenar la máquina como máximo hasta la mitad de su capacidad.
En cuanto al programa de lavado, se debe seleccionar uno para telas delicadas o, si está disponible, el programa específico para lana. La temperatura del agua no debe superar los 30 grados centígrados y el centrifugado debe ser suave para proteger las fibras.
Algunas prendas solo permiten lavado manual. Para ello, se llena un recipiente grande con agua fría o tibia, sin superar los 30 grados centígrados, y se añade un detergente delicado.
La prenda se sumerge completamente y se deja reposar entre 10 y 15 minutos para que el detergente actúe, evitando frotar para no enredar las fibras. Los especialistas de Lanas Emi recomiendan presionar suavemente la prenda para eliminar el exceso de agua, vaciar el recipiente y rellenarlo con agua limpia para enjuagar, repitiendo este proceso si es necesario.
El secado de la lana requiere cuidados adicionales debido a la facilidad con que la tela se deforma. Una técnica sugerida consiste en colocar la prenda sobre una toalla grande y enrollarla presionando suavemente, de manera que la toalla absorba el exceso de agua.
Posteriormente, la lana debe secarse en posición horizontal sobre una superficie plana, evitando la luz solar directa o fuentes de calor. Idealmente, se deja en un lugar con ventilación adecuada y a temperatura ambiente para completar el secado.
Por María Camila Salas Valencia
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