A escasos minutos de Capital Federal, Tigre se transformó en el refugio predilecto para quienes anhelan interrumpir la monotonía y regalarse dos jornadas diferentes. Mientras muchos eligen navegar el Delta o pasear por el Puerto de Frutos, existen joyas poco transitadas que revelan un perfil inédito: rincones silenciosos, propuestas sosegadas y experiencias perfectas para desconectarse del bulle y mirar Tigre con otros ojos.
Desde experiencias gastronómicas con vista al agua hasta opciones de entretenimiento para todas las edades, el destino presenta un abanico de actividades para disfrutar durante sábado y domingo.
Si bien el Delta brinda múltiples alternativas, algunas se distinguen por ofrecer una vivencia más serena, íntima y en contacto directo con el río. Un ejemplo es Rumbo a Vela, proyecto que propone recorrer el Río de la Plata a bordo de un velero clásico, combinando navegación a vela, paisajes dorados y un menú pensado para relajarse y saborear el entorno.
En charla con LA NACION, Francisco, cofundador de Rumbo a Vela, reveló el origen de la iniciativa. “Navegamos desde chicos y vivimos en el río”, contó. Esa pasión los llevó a compartir la experiencia con visitantes mediante salidas en velero por el Río de la Plata.
Según explicó, la meta fue acercar el río a los porteños. “Queríamos que la gente conozca el Río de la Plata y lo disfrute como nosotros. Es un plan distinto y estás a 40 minutos de Capital”, destacó.
La propuesta consiste en zarpar a vela y dejarse llevar por el paisaje. “La idea es navegar, enseñar lo básico o simplemente que cada uno disfrute del horizonte con una picada y bebida junto a su pareja o amigos”, detalló.
Las salidas se organizan en grupos pequeños —máximo cinco personas— y suelen realizarse al atardecer o en fechas especiales. “Hacemos navegaciones nocturnas cuando hay luna llena; la vemos salir desde el agua. Duran cerca de cuatro horas”, añadió. Además, la experiencia puede complementarse con estadía en el Delta. “Tenemos una isla en el arroyo Pajarito, tranquila, con kayaks, parrilla y fogón; se puede dormir allí”, invitó. Se accede en lancha o coordinando traslado con ellos. Para Francisco, el plus es evidente: “Es una forma de desconectar tan cerca de la Ciudad. La cercanía lo es todo y hay lugares increíbles para un programa diferente en familia o con amigos”. En su perfil de Instagram @rumboavela publican toda la info.
Por otro lado, el Delta tigrense esconde otras alternativas para quienes desean recorrer la zona bajo ópticas distintas, navegando, explorando parajes más calmados o empapándose de naturaleza.
Un clásico es el Puerto de Frutos, mercado abierto repleto de artesanías, muebles, productos regionales y alfajores, ideal para caminar y comprar recuerdos. No obstante, también existen opciones culturales y urbanas. A continuación, las más destacadas:
- Museo de Arte Tigre: palacio centenario frente al río con obras de arte argentino.
- Museo del Mate: recorrido por la historia y la ritualidad de la infusión nacional.
La gastronomía constituye otro gran imán de Tigre. Entre restaurantes sobre el agua, bodegones tradicionales y propuestas informales, el destino ofrece alternativas para cada momento. El Paseo Victorica y la zona del Puerto de Frutos concentran buena parte de la oferta, ideales para combinar con una caminata ribereña o después de un paseo en lancha.
Opciones para almorzar o cenar
Opciones para merendar o picar algo
Estas son solo algunas propuestas; el área está repleta de opciones para todos los gustos.
Más allá de los clásicos paseos y la variada escena gastronómica, Tigre suma alternativas de entretenimiento para completar la visita. Una de las más conocidas es el Parque de la Costa, el tradicional parque de diversiones con montañas rusas y atracciones para niños y adultos.
Por otra parte, muchos aconsejan aprovechar la costanera para caminar o andar en bicicleta mientras se contempla el río. También se puede visitar clubes históricos como el Rowing Club Argentino, testigos de la poderosa tradición náutica que define a Tigre desde hace décadas.
Si se planifica una jornada completa, se puede comenzar con navegación por el delta, continuar con recorrida por el Puerto de Frutos y caminar el Paseo Victorica hasta la zona de museos. El cierre puede ser una cena frente al agua o, quien desee, pernoctar en una cabaña para vivir todo el fin de semana. Una combinación que permite saborear lo mejor de este destino clásico tan cercano a la ciudad.
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