La reforma electoral de Sheinbaum podría dejar fuera la regulación de la IA

La propuesta de Sheinbaum podría excluir normas sobre inteligencia artificial

El control de herramientas de inteligencia artificial durante las campañas políticas corre el riesgo de quedar excluido de la reforma electoral promovida por Claudia Sheinbaum, presidenta de México.

Este cambio legislativo forma parte de los 100 compromisos de campaña de Sheinbaum. Sus metas incluyen rebajar los gastos electorales, limitar el dinero público a partidos y facilitar que más mexicanos —incluidos los residentes en el extranjero— ejerzan el sufragio.

Días atrás la mandataria adelantó que el texto incluiría un capítulo para regular los sistemas de IA en contiendas, con el fin de reducir su impacto negativo en la democracia y obligar a informar cuando se usen para crear o difundir material político.

La norma dotaría al Instituto Nacional Electoral (INE) de atribuciones y recursos para vigilar el cumplimiento. Si detectara irregularidades, podría ordenar la suspensión inmediata de campañas que infrinjan la ley.

Sheinbaum detalló que la desactivación de cuentas automatizadas y la contención de maniobras de manipulación digital se harían mediante convenios con plataformas tecnológicas, previos análisis técnicos que, según ella, no requieren «grandes expertos».

La presidenta ha insistido en que estos mecanismos permitirán a la ciudadanía saber si un contenido fue generado con inteligencia artificial y así evitar desinformación, engaños o posibles difamaciones.

Sin embargo, en reciente conferencia de prensa dejó entrever que la regulación de IA en el ámbito político podría finalmente ausentarse del paquete de cambios electorales.

La reforma no contempla normas sobre IA fuera del ámbito electoral

La redacción definitiva de la iniciativa aún se revisa. En un encuentro con medios, Sheinbaum afirmó que el proceso avanza, aunque su envío se ha retrasado porque la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral propuso modificar artículos no ligados directamente al tema, ideas que la mandataria rechazó por considerarlas innecesarias.

Entre los ajustes sugeridos fuera del marco estrictamente electoral figuraban disposiciones sobre regulación de IA. Sheinbaum indicó que la Comisión quería incluir estas normas en un artículo ajeno a los procesos de votación, lo que podría interpretarse como censura o control sobre el ecosistema digital en general. «Ahí yo ya no estoy de acuerdo, porque entonces parece que estamos regulando todas las publicaciones en redes sociales, y ese es otro tema, no es lo electoral», recalcó.

Ante ello, instruyó a la Comisión a no tocar los artículos relacionados con la regulación de contenidos en internet y a mantenerlos «como están normalmente en la Constitución», centrándose solo en disposiciones constitucionales exclusivamente electorales. Precisó que la iniciativa se enviará al Congreso una vez atendidas esas observaciones.

Más allá del debate sobre IA, el proyecto prohíbe el uso de bots en campañas dentro de redes sociales y reduce los tiempos oficiales en radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios por emisora. También busca fortalecer la democracia directa y participativa mediante referéndum, plebiscito, consulta popular y revocación de mandato, facilitando herramientas tecnológicas como el voto electrónico.

El dictamen además plantea vetar el financiamiento y las aportaciones en efectivo a partidos y candidaturas. Establece que el INE tendrá acceso oportuno a esas operaciones y se emplearán tecnologías avanzadas de fiscalización para mejorar la trazabilidad de recursos. Sobre estos puntos, Sheinbaum no mencionó posibles cambios en la redacción final.

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