Callejero en crisis: hallan a perro con la piel viva expuesta

Su mirada lo contaba todo. Nadie sabe cómo sobrevivió en las calles de Arkansas, pero el abandono y la indiferencia habían dejado su marca. Sin un solo pelo, su frágil cuerpo se había transformado en una llaga abierta, y aun así, quien lo rescató creyó en su oportunidad.

Aquella mañana, Rochelle Steffen vio la conmovedora imagen del can en una publicación de Facebook y no pudo seguir con su rutina. Enseguida comprendió que debía intervenir.

“Cuando un perro presenta sarna tan avanzada como la de Goulash, parece que la piel se le deshace”, explicó la fundadora de Mac’s Mission a un medio local. Los ácaros causan caída total del pelaje y dejan la dermis al descubierto. Este tipo de sarna avanza lentamente. “Al llegar, estaba callado, apartado por el dolor, pero movía la cola”.

Según especialistas de Purina, la sarna demodécica proviene de un ácaro común en perros que se transfiere de la madre a sus crías durante la lactancia. No es contagiosa para humanos u otros animales, pero si se reproduce sin control provoca comezón intensa y destruye los folículos pilosos.

En cachorros suele resolverse sola en pocas semanas; en cambio, en adultos o cuando afecta a cinco o más zonas, revela un problema inmunitario y se considera sarna generalizada, requiriendo tratamiento específico.

Los signos más frecuentes incluyen enrojecimiento, costras, llagas visibles, pérdida de pelo localizada o general y engrosamiento cutáneo. En el refugio Mac’s Mission, en Missouri, Goulash recibió antiparasitarios contra los ácaros Demodex y baños relajantes para favorecer la cicatrización.

“No dejó de menear la cola en ningún momento”, destacó Steffen. “Nos especializamos en sarna desde 2009; son transformaciones maravillosas”.

Durante su recuperación, una voluntaria se prendó del dulce cachorro y lo acogió en casa para cuidarlo de forma temporal. Goulash durmió por primera vez en camas suaves y descubrió lo que significa ser querido.

“Es muy apegado y me sigue a todas partes”, relató su cuidadora. “Adora los viajes en auto, cualquier comida, convive con otros animales, adora juguetes y dormir abrazado”.

“Duerme en mi cama cada noche y ronca como una persona”, agregó. “Además, es el perro más gaseoso que he tenido, pero posee un alma dulce y es el más cariñoso que he conocido”.

En pocos meses, la piel de Goulash sanó por completo y su pelaje creció de nuevo. Su personalidad encantadora ya iba de la mano con su aspecto saludable.

“Ver la foto del antes y el después siempre emociona”, dijo Steffen. “Una vez curados brillan de felicidad; Goulash merece todo el amor”.

Cuando llegó el momento de buscarle un hogar definitivo, su familia de acogida decidió que ya estaba en casa. “Su futuro es amor, juegos felices y una familia propia”, concluyó Steffen. “Goulash fue adoptado por quienes lo cuidaron; ahora vivirá feliz para siempre”.

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