Ex fábrica de cueros se transforma en parque LED: «Los padres vienen de espectadores y terminan jugando»

En pleno Villa Crespo, el histórico edificio de Murillo 666 que albergó una tradicional curtiduría durante casi 40 años estrenó nueva vida. Las máquinas dejaron paso a baldosas interactivas, paredes luminosas y desafíos que exigen reflejos. Allí nació Lumiverse, un parque de juegos interactivos con tecnología LED que fusiona ejercicio físico, estrategia y trabajo en equipo.

Cada habitación oculta una consigna distinta: vidas que se agotan, niveles que se multiplican y equipos que compiten por sobrevivir. La propuesta apunta a todos los públicos. «No hay edad máxima, solo el límite que imponga el cuerpo», resume Camila Hernández, cofundadora del emprendimiento.

La clientela abarca desde niños de cinco años -que deben ingresar con mayores- hasta adultos de más de 60 que desafían la velocidad de los láseres. «Muchas familias traen solo a los chicos… y terminan participando todos», cuenta. Ya celebraron cumpleaños de 30 y salidas de oficina que se extendieron hasta la madrugada.

De un viaje a EE.UU. al bar porteño

La idea nació cuando Juan Pablo Esperanza -pareja de Camila y socio del proyecto- probó un formato parecido en un viaje a Estados Unidos. «Lo vio y dijo: esto lo tengo que llevar a la Argentina, acá no existe», recuerda. Con ellos se sumó Guido Basualdo, amigo de la familia y tercer fundador. Los tres dejaron sus empleos para construir el espacio.

La obra demandó casi doce meses. Importaron el equipamiento desde China y adaptaron la antigua fábrica para albergar siete salas amplias con estructuras reforzadas y software propio en cada juego.

Circuito de 60 minutos

La experiencia se organiza como un recorrido de una hora. Los equipos, de dos a seis participantes por sala, rotan cada diez minutos. Con siete habitaciones, la capacidad total alcanza 42 jugadores simultáneos.

El recorrido actual incluye Más Piso Más Lava, Basket Flow, Misión Láser, Pelotas en Juego y Murillo Rush. Pronto se sumará oficialmente El Gran Ojo.

Más Piso Más Lava

Es la estrella: el clásico «el piso es lava» versionado con baldosas LED. Tocar las casillas azules suma; pisar las rojas quita vidas. El grupo dispone de ocho vidas por nivel y debe alcanzar una meta para avanzar. El desafío trepa hasta 30 niveles de velocidad creciente. Se puede jugar en cooperativo o enfrentar dos equipos.

Murillo Rush

Traslada la dinámica a la pared: tocar los puntos azules mientras la «lava» roja subra. Exige reflejos y coordinación. Ofrece modalidades cooperativas, por equipos o individual por colores.

Basket Flow

Mezcla básquet con trivia. La pantalla indica el color del aro donde encestar. En la versión de preguntas, cada respuesta está ligada a un color: solo acertando al aro correcto se avanza. También hay modo verdadero o falso para grupos pequeños.

Pelotas en Juego

Desafío de puntería: una pantalla marca el color a impactar con pelotas blandas. Golpear el equivocado resta vidas; en competencia, cada jugador suma puntos en su color.

Misión Láser

Habitación cruzada por rayos que deben esquivarse para tocar el botón del fondo y volver antes del tiempo límite. En niveles avanzados los láseres se mueven, aumentando la dificultad.

El Gran Ojo

Botones numerados deben presionarse en el orden que indica la pantalla: del menor al mayor, solo pares, etc. Mientras, un «ojo rojo» obliga a esconderse para no perder vidas. La ubicación de los números cambia en cada partida.

Horarios, precios y reservas

Lumiverse abre en Murillo 666, Villa Crespo. El horario es de martes a jueves de 16 a 22; viernes de 16 a 00; sábados de 13 a 00; domingos y feriados de 13 a 22.

La experiencia dura una hora y cuesta $32.000 para mayores de 12 años y $25.000 para menores. Las reservas se hacen por turno y los grupos van de dos a seis personas por sala.

El lugar cuenta con un minibar con medialunas, empanadas, licuados y gaseosas para quienes esperan o desean quedarse después del recorrido.

Más allá de la tecnología, la partida termina con análisis cruzados: quién fue más rápido, qué sala fue más difícil. La revancha queda pendiente… y muchos vuelven a reservar.

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