La Bombonera habló: del gesto de Riquelme a las reprobaciones generalizadas del hincha de Boca con foco en Cavani

Bombonera exige: silbidos a Cavani, aplausos para Riquelme y bronca general en Boca

La Bombonera vibró, pero no por fútbol. El empate sin goles ante Racing dejó más ruido afuera que adentro. Desde el movete, Xeneize, movete hasta los abucheos a Edinson Cavani y el aplauso de Juan Román Riquelme en el palco, el escenario fue eléctrico.

El partido fue pobre. Boca y Racing se conformaron con el punto. La visita mejoró al final, pero sin exagerar. En las gradas, sin embargo, se vivió otro espectáculo. La 12 exigió desde el arranque: Esta noche, cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar.

A los 3 minutos ya se escucharon los primeros reproches. Cavani, lateral izquierdo tras un córner, prefirió devolverle la pelota a Marchesín en lugar de buscar a Merentiel desmarcado. La decisión calentó a más de uno.

El uruguayo fue silbado cada vez que retardaba el juego. Su reemplazo, Iker Zufiaurre, fue ovacionado. El mensaje fue claro: la gente quiere al pibe, no al capitán de 39 años.

En el palco, Riquelme aplaudió a los suplentes cuando salieron. Lo hizo junto a Mariano Herrón, técnico de la Reserva. El gesto fue captado por las cámaras mientras el estudio cantaba contra el equipo.

El cántico Movete Xeneize, movete, movete, dejá de joder… recorrió todas las tribunas a los 30 del complemento. Racing dominaba y Boca no reaccionaba. Úbeda movió el banco, pero la idea no apareció.

Dato demoledor: Boca finalizó sin un solo remate al arco rival. Solo un desvío de Aranda y dos fallos de Cambeses evitaron la derrota.

El entrenador lo entendió: Entiendo el enojo. Boca debe proponer y ganar siempre. El equipo, sin Paredes y con la derrota ante Vélez de fondo, no encuentra respuestas.

La tabla anual comienza a escaparse. La Libertadores acecha y el rendimiento actual invita a la preocupación. El martes llega Gimnasia de Chivilcoy por la Copa Argentina y el domingo Gimnasia de Mendoza en la Bombonera. Dos partidos para respirar.

Riquelme respalda a Úbeda. En los pasillos aseguran que solo una catástrofe sacudiría al técnico. El mercado de pases está cerrado: Adam Bareiro fue la última incorporación. Palacios pasará por el quirófano y Battaglia y Giménez ya están operados.

La dirigencia aguarda que el plantel actual reaccione. Cavani, con lumbalgia crónica, tendrá que soportar la presión. La Bombonera habló y el mensaje fue contundente: quiere fútbol y resultados, excusas no.

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