El verano puede ser el mejor momento para disfrutar del jardín, pero también el más riesgoso para intervenirlo. El calor, la radiación intensa y la falta de humedad pueden poner en jaque incluso a las especies más resistentes.
La paisajista Agustina Anguita comparte una serie de consejos clave sobre lo que no conviene hacer durante esta estación si queremos mantener las plantas sanas y el jardín en equilibrio.
“No es época ideal de plantación porque hace demasiado calor y las plantas se deshidratan fácil”, advierte Anguita. Sin embargo, si la necesidad de plantar se impone, recomienda hacerlo con cuidado: “Primero sumergir las plantas en un balde con agua hasta que el pan de tierra deje de liberar burbujas (eso quiere decir que ya está bien hidratado), luego plantar y regar. De esta forma se mantendrán extra húmedas para tolerar el sol.”
Otro error frecuente en estos meses es podar sin necesidad. “No podar. Solo hacerlo en caso de que alguna rama esté obstruyendo nuestro paso o esté en una posición peligrosa”, aclara la paisajista. Las podas fuertes, habituales en otoño o invierno, debilitan a las plantas cuando el calor las obliga a concentrar energía en sobrevivir.
El mismo principio aplica para los trasplantes. “Evitar hacer trasplantes. Salvo palmeras, a las que les viene mejor ser trasplantadas con calor”, señala Anguita.
La mayoría de las especies sufre al moverlas de lugar durante el verano, cuando las raíces están más activas y cualquier interrupción puede provocar estrés hídrico o incluso la pérdida de la planta.
Finalmente, un consejo práctico pero muchas veces pasado por alto: proteger el sustrato del sol directo.
“No dejar la tierra de las macetas expuesta directamente a la luz del sol. Cubrirla con chips de corteza de pino u hojas secas (que no estén enfermas) para darle sombra a la tierra y así mantenerla fresca y controlar un poco la evaporación”, recomienda.
Este simple gesto, además, mejora la calidad del suelo a largo plazo: “Ese mantillo de hojas o de chips, con el tiempo, se desintegrará y convertirá en materia orgánica, o sea, en alimento para nuestras plantas.”
Cuidar el jardín en verano no es solo regar más: implica observar, proteger y evitar el exceso de intervenciones. En palabras de Anguita, la clave está en acompañar los ritmos naturales en lugar de forzarlos.
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